¿QUÉ ES UN PLACEBO PARA EL MÉDICO HOMEÓPATA?

Particularidades del concepto de placebo referido a la Homeopatía

Si bien la farmacología define al placebo en forma de negación, es decir «toda aquella respuesta que no proviene de la acción farmacológica», la homeopatía no puede sostener lo mismo por su propia definición y por sus implicaciones en el campo de los fenómenos observables.
Siendo que el efecto homeopático no proviene de la acción farmacológica, la homeopatía debe intentar definirse de otro modo y esto le afecta a su visión del placebo.

Sigue leyendo ¿QUÉ ES UN PLACEBO PARA EL MÉDICO HOMEÓPATA?

VACUNAS

¿Desde qué lugar debo dar mi opinión si estoy abocado a opinar sobre este tema?

A. La homeopatía siempre estuvo implicada en la polémica acerca de las vacunas. Esta discusión se ha revitalizado en los últimos tiempos por más de una razón. Por una parte la producción de nuevas vacunas que han ocasionado que los niños reciban una cantidad de estímulos inmunitarios verdaderamente inimaginable hasta hace poco. Por otro lado vacunas como la del papiloma han actualizado el sentir popular ante las enfermedades malignas; la gente espera que la vacuna salga al rescate de lo que hasta entonces era incurable. Pero las reacciones adversas a la vacunación si bien convenientemente ocultadas o disimuladas por las autoridades sanitarias llegan a la opinión pública y los grupos de opinión contrarios a la vacunación ya no son marginales.

B. La muerte por difteria de un niño no vacunado en España actualiza el tema. http://saludypoder.blogspot.com.es/2015/07/caso-olot-reflexiones-criticas.html.

Y la vacunación que hasta ahora es libremente elegida se plantea que vuelva a ser obligatoria. El Consejo General de Colegios Médicos (OMC) amaga con sancionar fuertemente a los médicos que la desaconsejen a sus pacientes.

C. La radical oposición a las vacunas de los homeópatas más tradicionalistas provocó la falsa apariencia de que la opinión anti-vacunas está incorporada a la doctrina homeopática. Y como la homeopatía siempre estuvo presidida por la doctrina se espera de un médico homeópata la frontal negativa a la vacunación. Desde luego que con una visión hahnemanniana la individualización del enfermo es insoslayable y la política sanitaria busca que  la vacunación sea masiva en la población. Claro que en la época de Hahnemann las medidas sanitarias para proteger a gran número de individuos  no estaban generalizadas ni eran eficaces.

D. Si yo opinara desde la doctrina homeopática en realidad no estaría opinando, simplemente repetiría lo que otros han opinado. Haría lo mismo que hacen en la práctica los médicos que funcionan ajustándose a un protocolo que les imponen. Opinar es afirmar considerando la situación y comprometiéndose con la verdad.

¿La vacunación entraña peligros?

1. Las vacunas nunca fueron bien vistas por los homeópatas tradicionales, en principio porque se aceptaba que interferían la respuesta al tratamiento homeopático. Después porque observaron que algunos trastornos comenzaban inmediatamente después de una vacunación. Es clásica la descripción del asma post vaccinal por dar un ejemplo. http://www.whale.to/m/homeo12.html

2. Sin embargo fueron los médicos naturistas los que siempre las han discutido desde una perspectiva globalizadora y radical. El neo hipocratismo rechaza las vacunas: si se niega a la alimentación carnívora mucho más a la introducción parenteral de proteínas animales.

3. La medicina en su versión oficial y académica siempre aceptó los efectos secundarios de las vacunas más antiguas, como la antirrábica y antivariólica, reconociendo que podían ser letales aunque señalando que esos casos eran muy poco frecuentes. Hoy se conocen muchos efectos adversos https://disiciencia.wordpress.com/2012/04/28/100-estudios-compilados-sobre-los-peligros-de-las-vacunas/.

4. Los colectivos y asociaciones anti vacunas de la actualidad afirman que las vacunas son responsables de la multiplicación de los casos de numerosas enfermedades como alergias, asma, enfermedades autoinmunes, autismo, enfermedades neurológicas degenerativas y desmielinizantes, déficit de atención en niños y muchas otras cuyo origen actualmente se desconoce. http://www.migueljara.com/2015/07/06/confirman-que-una-vacuna-de-la-gripe-causa-narcolepsia/ No hay certezas sobre ello pero son llamativas algunas coincidencias.

5. En algunos casos los componentes aditivos de las vacunas resultaron ser causantes de reacciones adversas. Las vacunas virales se preparan cultivando el virus en embrión o huevo de animales, etc.

Siendo que la controversia viene de lejos conviene recordar algunas cosas:

a. Durante la vacunación se introducen en el organismo por vía generalmente parenteral un número indeterminado de antígenos.

b. En los últimos años el número de vacunas del calendario vacunal en nuestro medio ha aumentado mucho.

c. El acto de la vacunación produce dos efectos: uno sobre el que recibe la vacuna (efecto individual) y otro sobre el conjunto de la población potencialmente susceptible de la enfermedad correspondiente (efecto epidemiológico).

d. No en todas las vacunas es similar la repercusión de estos dos efectos.

e. Por ejemplo: en la vacuna antipolio el efecto individual y el epidemiológico son ambos muy importantes. En la vacunación antidiftérica en cambio el efecto sobre el individuo es muy intenso y a esto se atribuye el hecho de que en los últimos 30 años no se haya constatado ningún caso de difteria. Pero la protección desde la perspectiva epidemiológica es bastante menor.

f. Esto se comprende fácilmente sabiendo que la vacuna antidiftérica contiene no la bacteria sino la toxina que produce la bacteria, eso sí, convenientemente atenuada. De modo que los anticuerpos que genera la vacuna antidiftérica no atacan a la bacteria sino que neutralizan a la toxina bacteriana logrando que la infección sea mucho menos agresiva pero no evita la infección misma.

g. Por otra parte no hay que olvidar que las epidemias de enfermedades agudas tienen un ciclo evolutivo espontáneo y tienden a desaparecer.

h. Las vacunas víricas se elaboran con el cuerpo del virus, el virión, tratado por atenuación. Se cultiva en un cultivo de tejidos o en embrión de animales todo lo cual se inyecta con la vacuna. Ahora bien la Virología ha determinado que el virus durante la infección natural) se incorpora al material genético de la célula del organismo que enferma y desde allí se reproduce. Además provoca un estímulo inmunitario. Muchos virus naturales quedan incorporados al genoma integrando aquella parte «muda» del genoma llamado Adn basura, que no tiene lectura genética pero cuyas consecuencias hoy día desconocemos con certeza. Lo que sí es evidente es que seguramente tienen alguna influencia en el funcionamiento inmuno genético.

i. El virus atenuado de las vacunas no desarrolla la enfermedad porque no se replica en el organismo que lo recibe aunque sí provoca el estímulo inmunitario que se busca. Sin embargo el virión aporta indudablemente un material genético cuyas consecuencias ignoramos pero el aumento de enfermedades alérgicas y autoinmunes desde las vacunaciones masivas es llamativo.

No es legítimo hablar de vacunas en general.

Cada caso es diferente.

La vacuna BCG antituberculosa se emplea también como tratamiento del cáncer de vejiga.
La vacuna antitosferina siempre se aplicó hasta los doce años de vida y no después porque se sabía que era causante de problemas en los mayores. La vacuna del papiloma tiene muchos detractores aún dentro de la medicina oficial. Y hay muchos más ejemplos.

En las doctrinas higienistas y naturistas y por extensión en el ideario de la tradición homeopática se considera al microbio no como el causante de la enfermedad sino como el basurero que ataca cuando hay una merma inmunitaria en el sujeto.
Por eso tiende a rechazarse a las vacunas como a los antibióticos. Dado que los laboratorios de especialidades medicinales siempre resultan sospechosos se los declara responsables de ocultar las pruebas que los invalidan.
Además afirman que la mejora espectacular en la esperanza de vida en los últimos cien años se debe más a las condiciones sociales y económicas que a estas aportaciones de la ciencia.  Lo cual es  hasta cierto punto así.

Pues bien, aunque algunas afirmaciones de este tipo me parecen válidas no me sumo a acusaciones «conspirativas», nunca he desaconsejado a los pacientes la vacunación de sus hijos y yo mismo he vacunado a los míos.
Y siempre he informado que intuyo que muchas de las enfermedades actuales guardan relación con este cargamento de antígenos que se les introduce a los niños desde que nacen.
Y trato de crear una actitud de vacunación responsable en los padres. Así como los padres del niño fallecido recientemente de difteria declararon que «a ellos nadie les había informado de esto», a los que sí vacunan hay que recordarles que siempre hay consecuencias de las decisiones médicas y sanitarias.

SINDROME POR ACEITE TÓXICO. TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO

Enfermedad por adulteración del aceite de colza

INTRODUCCIÓN: Breve descripción del Síndrome Tóxico

El llamado Síndrome por aceite tóxico es una afección que comenzó a observarse durante el mes de mayo de 1981 en España, provincias de Madrid, Cuenca, Valladolid, León, Guadalajara, Segovia, Ávila, etc. Durante ese mes y el siguiente, alrededor de 20.000 individuos presentaron un cuadro agudo, que en algunos casos terminó en óbito. Se contaron cerca de 300 fallecimientos.
Los afectados fueron hombres, mujeres y niños, a predominio de adultos jóvenes y especialmente del sexo femenino. Los casos más graves se observaron generalmente en mujeres jóvenes.
A mediados de junio de 1981, oficialmente se encontró conexión epidemiológica entre la relación de casos y el consumo de aceite a granel. Posteriormente se comprobó que una partida importante de aceite de oliva contenía en realidad aceite de colza, el cual se destina habitualmente al uso industrial. Fraudulentamente para que el color del aceite de colza se asemejara al de oliva, le habían sido agregadas anilinas. Durante el proceso de refino la oxidación de la anilina dio origen a varios derivados de las iminoquinonas.
Actualmente se considera que son iminoquinonas las causantes del proceso toxico.
  • Cuadro clínico:

Primer período: Los pacientes presentaron un cuadro de aparición brusca con uno o varios de los siguientes síntomas: fiebre hasta 39º C, disnea, exantema (morbiliforme o escarlatiniforme), prurito, astenia intensa.Algunos presentaron infiltrado pulmonar a la radiología, por lo que en un primer momento fue confundido con neumonía atípica (viral).

Todos los pacientes presentaron eosinofilias variables (desde 8 hasta 80 de la fórmula leucocitaria).Este primer período duró de 10 a 15 días y en él se produjeron casi la totalidad de los óbitos por insuficiencia respiratoria aguda.

En la mayoría de los pacientes, los síntomas desaparecieron espontáneamente. Al cabo de una o dos semanas comenzó el segundo período.

Segundo períodoEn forma insidiosa, los afectados presentaron: dolor muscular generalizado, dolor articular de diversa localización, dolor neurítico lineal, prurito, exantema generalizado, astenia, fácil fatigabilidad, insomnio, temblor, sudoración intensa, edemas palpebrales y de tobillo, anorexia, pérdida de peso. Además, alopecia, caída del vello, calambres musculares, distensión abdominal, amenorrea. El estado general era pobre y la pérdida de peso considerable: en algunos de los casos el 40 % del peso corporal.

Esta etapa duró entre tres y seis meses. El índice de fallecimiento fue bajo y la mayoría pasó al tercer período.

Tercer periodo: Esta etapa se caracterizaba por una polineuropatía generalizada con disminución o pérdida de sensibilidad, paresias y parálisis en los cuatro miembros. Atrofia muscular que llevaba a impedir los más mínimos movimientos en las manos e imposibilitaba la marcha y aun la bipedestación.

Además, apareció esclerosis en dermis que provocaba apergaminamiento de la piel. La piel se presentaba lisa, tirante, lustrosa e indurada. Este cuadro persiste actualmente. Va retrocediendo lentamente, aunque deja secuelas motoras y sensitivas en casi todos los casos.

En las necropsias fueron hallados degeneración y necrosis del hígado, lesiones esclerodérmicas, fibrosis pulmonar, focos neuríticos, lesiones mucosas en tubo digestivo, etc. Los pacientes del primer período fueron tratados en Unidad de Cuidados Intensivos.

El tratamiento convencional ensayado a base de antibióticos al principio y luego corticoides, analgésicos, anti inflamatorios, vitamínicos, etc, no arrojó resultados positivos.

Se proyectó tratar con Homeopatía a una muestra de pacientes del segundo y tercer período.

Material y métodos 

Se escogió una muestra de 66 pacientes que acudieron espontáneamente a la consulta privada en Madrid desde septiembre de 1981 hasta diciembre de 1982.

Cincuenta y cinco del sexo femenino y once del sexo masculino. Las edades oscilaron entre los 4 y los 68 años.

De los 66 pacientes, 36 estaban comprendidos entre los 20 y los 50 años de edad.

La distribución por sexos y edades se encuentran en el cuadro Nº 1.

Los pacientes se hallaban en el segundo y tercer período de la enfermedad.

A los que estaban en tratamiento con corticoides se les retiró igualmente dicha medicación en un lapso de 15 días. En algunos se utilizó ACTH por vía intramuscular. La mayoría de los pacientes siguieron en rehabilitación fisioterapéutica.

Para su tratamiento homeopático se consideraron tres aspectos:

1. La utilización del remedio que correspondía con mayor puntaje de repertorización a las características de cada paciente en el momento de la consulta.

2. El empleo de aceite tóxico como nosode dinamizado a la 200.ª potencia centesimal, al que llamamos para identificarlo Trituración AC. 

3. Superado el cuadro dominante, se identificó el medicamento simillimum o de fondo y fue administrado.

  • Tratamiento 

1.º Al comienzo del mismo se administró una dosis de Nosode llamado

Trituración AC 200.ª CH.

2.º Luego de unos días se continuó con el remedio que se adaptaba al

cuadro general del paciente.

De acuerdo con esto, fueron empleados los siguientes remedios a baja y media dilución:

Usamos un solo medicamento en cada paciente, aunque en sucesivas prescripciones se fue cambiando el remedio según la necesidad.

En el cuadro Nª 2 figuran el número de primeras prescripciones que obtuvo cada remedio.

3.º Los remedios de fondo usados fueron los habitualmente utilizados en la práctica Homeopática.

  • Resultados

Se describen en el cuadro n.º 3 la relación de pacientes con los resultados y el tiempo de tratamiento.

CUADRO Nº 2

Remedios y síntomas correspondientes 
Junto al nombre de cada medicamento se apunta el número de casos.

            Kali carbonicum-14.  No tolera el menor toque. Dolores punzantes como   puñaladas. Hinchazón edematosa de los párpados.

          Mercurius vivus-4.  Poca memoria, llega a perderse en calles bien conocidas. Sudores profusos  que no le mejoran. Temblores.

           Causticum-25. Teme a los ruidos. Dolores como desolladura. Parálisis en los miembros de  aparición gradual.

    Zincum metallicum-11. Dolores terribles en el curso de los nervios. Mente débil , sujeto cansado y agotado.

    Bryonia alba- 1. Agravación por el movimiento. Sed ardiente, extrema.

     Argentum nitricum-2. Fatiga mental. Pérdida de memoria. Vértigo y temblor de las extremidades.

    Arsenicum album-5. Inquietud, agitación. Ansiedad, temor a morir. Gran postración. Dolor quemante, ardiente. Piel dura como pergamino con prurito.

  Plumbum-1. Temblor de las extremidades. Parálisis musculares. Atrofia muscular progresiva. Calambres     dolorosos.

  Rhus toxicodendron-2. Dolor que mejora con el movimiento. Inquietud interna y externa. Piel dura con espesamiento.

          Petroleum-1. Piel seca, áspera, fisurada, agrietada. 

Cuprum metallicum-1. Espasmos musculares. Sacudidas musculares. Calambres en pantorrillas.

Árnica montana-1. Extrema debilidad que llega a la postración. Dolor muscular como si hubiese sido golpeado.

Se registraron 15 casos muy buenos, 37 buenos, 12 regulares y 2 malos.

  • MB: 15
  •  B: 37
  • R: 12
  • M: 2

El criterio de calificación fue el siguiente:

Se computó como muy buenos: aquellos casos en que hubo desaparición de los síntomas y normalidad analítica al cabo del tratamiento.

Se computó como buenos: aquellos casos en los que se apreció desaparición de los síntomas y normalidad analítica pero quedaron secuelas (paresias y esclerodermia), Al finalizar el trabajo se observó que evolucionaron favorablemente.

Se computó como regulares: Aquellos casos en que hubo mejoría de los síntomas sin desaparición.

Se computó como malos: aquellos casos en los que no hubo mejoría de los síntomas.

EVALUACIÓN

Se observó que los resultados “buenos” y “muy buenos” fueron obtenidos especialmente en aquellos pacientes en que el tratamiento fue más prolongado (mayor de cuatro meses). Sin embargo, hay varios “buenos” con tratamientos breves (uno a tres meses). Estos pacientes acudieron con afectación leve o moderada.

Sumando los resultados “buenos” y “muy buenos” se tiene un total de 52 sobre 66 casos.

DISCUSIÓN

En la evaluación de los datos obtenidos en la experiencia hay que tener en cuenta las características evolutivas de la enfermedad librada a su curso espontáneo.

Han podido comprobarse diferencias muy apreciables entre el estado de los pacientes tratados y el estado de los miembros del mismo grupo familiar no tratados.

La enfermedad en su curso espontáneo, de acuerdo con los acontecimientos actuales, es crónica y cursa con brotes.

La mayor efectividad en los tratamientos más prolongados es explicable en una afectación tóxica con tendencia a la cronicidad.

CONCLUSIÓN

Se refleja en el trabajo la utilidad del tratamiento homeopático en el Síndrome por aceite tóxico. La evolución de los pacientes de la muestra ha sido favorable comparados con la mayoría de los pacientes no tratados o tratados alopáticamente, si bien no ha sido posible hacer muestras apareadas.

Es interesante constatar la efectividad de la Homeopatía en una afección de origen tóxico y de fisiopatología mixta (tóxica directa y alérgica) con tendencia a la cronicidad.

NOSODES O BIOTERÁPICOS

Un breve recorrido

Después de la fundación de la homeopatía por Hahnemann algunos médicos seguidores del método introdujeron el uso de nosodes (hoy se prefiere la denominación de bioterápicos). Esto es preparados con materiales biológicos procedentes en algunos casos del mismo paciente, en otros casos de cultivos bacterianos o de tejidos obtenidos de materiales patológicos o fisiológicos.Todos ellos fueron utilizados sobre la noción de la semejanza biológica y no por la patogenesia homeopática.

Dejo de lado que algunos medicamentos tienen su origen en nosodes a los que se los experimentó en forma de patogenesias, pero ya no se usaron como nosodes. Es el caso de psorinum, pyrogenium, medorrhinum, por dar algunos ejemplos.

Fue el primer intento de utilizar la dilución homeopática a la que se le atribuyeron propiedades dinámicas, más allá de la individualización del paciente-persona y aprovechándola para el tratamiento de estados patológicos en sus aspectos etiopatogénicos y fisiopatológicos.

Todos ellos se basan en dos conceptos de la Homeopatía: la dilución hahnemanniana y la ley de Arndt Schultz para actuar de diferente modo según interese estimular, modular o inhibir.

Estos medicamentos se emplearon en forma unitaria al principio y también en forma de complejos.

Conviene aclarar por qué digo primer intento. Me refiero a lo que podemos llamar el mundo hahnemanniano aun teniendo en cuenta que algunos discípulos de Hahnemann se encaminaron hacia la heterodoxia. Pero antes de Hahnemann ya se había utilizado la dilución con sentido terapéutico en la espagiria con criterios de analogía y no de similitud homeopática. Esta última está vinculada íntimamente a la patogenesia y a la experimentación en el hombre sano.

En las últimas décadas los nuevos nosodes han buscado influir en los mecanismos fisiopatológicos de las enfermedades crónicas a la luz del conocimiento actualizado. Así nos encontramos con los actuales productos provenientes de una gran cantidad de moléculas complejas que se mencionan en esta breve reseña.

  • Surgieron así sistemas como la Homotoxicología en los años 50 del siglo XX según las observaciones de Reckeweg. Este sistema responde a una teorización del enfermar explicado esquemáticamente en el llamado Corte Biológico y conecta con las leyes de Hering de la homeopatía tradicional. Los preparados homotoxicológicos se presentan sobre todo en forma de complejos conteniendo remedios de la materia médica homeopática, organoterápicos, productos de la fermentación de tejidos patológicos y otros. La aportación más importante es el uso de enzimas. Lo comercializan los laboratorios Heel, Soluna y otros.
  • En la década de los 70 el Dr Ernesto Puiggrós desarrolló una línea con prostaglandinas y cultivos de tejidos para el tratamiento de las enfermedades crónicas. Lo denominó Medicina Energético-Biológico-Clínica (M.E.B.C.). Sus bases pueden leerse en su libro Homeopatía avanzada y biología. Miraguano Ediciones. Madrid 1990.
  • En los años 80 los sueros anti órganos: Wiedemann, Serocytoles, Inmunomodulantes homeopáticos, etc. Se trata de diluciones hahnemannianas centesimales o decimales bajas de sueros de mamíferos que contienen anticuerpos anti órganos de otros mamíferos (vacuno, cerdo, caballo).
  • La Microinmunoterapia se apoya sobre todo en el conocimiento de las citocinas, que me parece su referente principal. Utiliza diluciones centesimales de citocinas, ARN, ADN, fragmentos de cuerpos virales, etc. La introducción de esta técnica se produjo en los años 90 cuando se desarrollaron las citocinas que se habían descubierto dos décadas antes.  Este es  un campo que ha cambiado el desarrollo de la Inmunología y que además de su gran extensión promete un progreso extraordinario. El laboratorio Labolife produce estos preparados.

PROLOGO AL ORGANON DE HAHNEMANN

ORGANON – PRÓLOGO A LA PRESENTE EDICIÓN por RICARDO ANCAROLA

Distanciarse emocionalmente de la figura de Samuel Hahnemann es imprescindible para prologar esta edición en castellano de el “Organon del arte de curar”, su obra más definida y notoria. Sin embargo ese distanciamiento
es difícil si, como es el caso, quien escribe estas líneas practica diariamente la Homeopatía.
Desde el ejercicio constante de la consulta cotidiana, con sus sorpresas y rutinas, con sus pequeñas grandezas, con
lo desconocido de todos los días, el nombre de Hahnemann acude a nuestra conciencia a cada momento
casi sin advertirlo. Es nuestro impulso secreto y un poco pueril de trasladarle dudas e inquietudes.

A lo largo de casi dos siglos la Homeopatía ha vivido épocas de reconocimiento y otras de opresión y de ostracismo, con ciclos que son los que impone la intolerancia y también la necesidad humana de respuestas, las búsquedas que se dan tan
apremiantemente en la medicina.
La Homeopatía nació como un grito que pretendía poner límites a unas prácticas terapéuticas que eran ineficaces y
muy agresivas, de la medicina oficial de su época. Desde entonces hasta ahora, esa medicina, la aceptada por las instituciones, a veces sacralizada, ha seguido carriles conocidos: El racionalismo y el positivismo la
apadrinaron y la experimentación fue el método que permitió establecer hechos comprobados. Con el auxilio
de la tecnología se permitió más que nunca ahondar en la especialización. Las consecuencias de todo esto son muy
conocidas: el diagnóstico se hizo preciso, el tratamiento tuvo que resistir el tamiz de la estadística, la
fisiopatología se fue aclarando de modo no imaginado hasta entonces.

La Homeopatía avanzó poco, sus seguidores siempre pensaron que no debía cambiar. Ella estaba presente al hacer un enfoque personal, individualizado del enfermo; se resistía a hablar de enfermedades, a hacer estadísticas, a comparar resultados, a reconocer las bondades de otros métodos.
Con el tiempo las diferencias entre uno y otro enfoque se hicieron más y más profundas. El discurso del alópata
(como llama el homeópata al médico que no practica la Homeopatía) acabó siendo insoportable para el homeópata.
Y los análisis de este último son meras vaguedades, bagatelas para el médico alópata.

A pesar de este divorcio por mutuo acuerdo y de la desigualdad que supone que uno de los litigantes recibe
el apoyo oficial (económico, reconocimiento a los méritos, poder) la Homeopatía curiosamente pervive.

El único reconocimiento posible para el médico homeópata es el de sus enfermos, el único poder es el que permite poner en funcionamiento unos mecanismos que pueden llevar a la curación allí donde los fármacos no son suficientes.

En realidad la Homeopatía no emerge como tampoco desaparece, puede decirse que persiste, por cuanto es requerida a diario cuando se busca un enfoque integral del padecimiento y la enfermedad. La Homeopatía ha evolucionado poco porque tal como fue concebida y desarrollada posteriormente, se acaba en sí misma.

El imperio de la doctrina no ha dejado resquicios, es sólida, pero al mismo tiempo ha privado de salidas posibles a la necesidad de avanzar y profundizar.

¿Estamos restando valores al “Organon del arte de curar”?

Exactamente lo contrario. El Organon es un libro fundamental, de base para cualquiera que quiera abordar el conocimiento y la práctica de la Homeopatía. Verdadera fuente donde las haya, lleva consigo toda la información y el pensamiento hahnemanniano sistematizado. Es muy claro y conciso. Aborda aspectos técnicos, perfiles teóricos y enuncia el camino y la búsqueda del ideal en medicina.

Su lenguaje solemne, un poco profético y agresivo anticipa la confrontación. Parece inevitable pensar que siempre acompañará a la memoria de Hahnemann la controversia, la duda, la polémica pero también el respeto y la veneración.
El creador de la Homeopatía llevó adelante una verdadera reforma y pensó sinceramente que iniciaba una
revolución en la medicina.
Nacido en Meissen, Alemania en 1.755 y muerto en París en 1.843 fue médico, químico y toxicólogo. A finales de la
cuarta década de su vida, impulsado por una ruptura vital concibió inicialmente un enfoque terapéutico al que
consideró el único verdadero ante todos los posibles: el tratamiento por los semejantes, la Homeopatía. Al
desarrollo de esta idea y de este ideal consagró su vida que fue larga y fértil en realizaciones.
Si hubiera que elegir una de sus características sin duda me inclino por la que define su afán investigador: por
primera vez un médico plantea la necesidad de experimentar los medicamentos en los seres humanos sanos. Ya no alcanza la observación clínica ni el empirismo terapéutico, no son suficientes los éxitos más o menos asombrosos. Se hace necesario experimentar con una planificación. Pero la experimentación debe hacerse en
humanos. Es el hombre el único objeto posible de experimentación si es que luego el remedio será usado en
el hombre. El psiquismo del hombre altera profundamente toda predicción sobre la máquina que es
su organismo.

Por lo tanto si aceptamos que hay que experimentar debemos hacerlo tomando al ser humano como centro.
Pero además si las sustancias que se administran en la experimentación son sutiles, infinitesimales, “energéticas” y sólo provocan respuestas que son reacciones, un requisito es fundamental: el sujeto de la experimentación debe no padecer enfermedad.
En el enfermo se mezclarían los síntomas de la afección con las modificaciones provocadas en la prueba experimental.

Sin embargo la verdadera heterodoxia del aporte de Hahnemann apunta al problema de la curación en medicina y sus implicaciones con el vitalismo y el mecanicismo. El iniciador de la Homeopatía parte del concepto de que hay causalidades en el proceso del enfermar que permanecen ocultas a los sentidos del observador; las causas de la enfermedad –especialmente en las afecciones crónicas, pero también en las agudas- poco tienen en común con los síntomas del enfermo. Por lo tanto la verdadera curación no puede, ni debe, ser sintomática. El disturbio primero se hallaría en la fuerza vital (inmaterial, intangible) y ninguna curación sería definitiva, eficaz, si no se encamina al tratamiento en esa
dirección.

Esto encierra un pensamiento vitalista indudablemente subrayado una vez más en su enfoque terapéutico: si la
enfermedad se halla en lo “sutil” de la persona el tratamiento debe ser también sutil, las diluciones homeopáticas.
Desde luego la Homeopatía no es el primer enfoque heterodoxo en la historia del curar como tampoco fue la
primera disciplina vitalista. Pero posiblemente haya sido –y sea- la que mayor sistemática ha alcanzado dentro de
las heterodoxias.
Pero para que una posición heterodoxa sea realmente valiosa debe no ser mera disidencia. En este sentido la mayor grandeza de la Homeopatía es la que justamente constituye el talón de Aquiles de la medicina ortodoxa: la síntesis.

En la terapéutica del similar el tratamiento individualizado se instrumenta a través de una comprensión sintética del hombre enfermo. Se rompen así las separaciones tajantes entre lo funcional y lo orgánico, entre lo psíquico y lo somático, entre lo reversible y lo irreversible. El enfermo es una totalidad en donde todos los factores intervienen. Si sus componentes se aíslan la totalidad se disuelve y nos hallamos entonces antes otra realidad.
El saber del médico homeópata no es omnipotencia ni frivolidad como sí lo es a menudo el saber médico oficial.
El médico homeópata no estudia al paciente para su propia satisfacción ni para clasificarlo. Lo que él sabe es
un vehículo para llegar a la terapéutica, la cual más o menos eficaz, se erige así en la verdadera razón de ser del
médico.
Este diferente uso instrumental del saber está confirmado por la actitud del terapeuta. El médico homeópata prescribe su tratamiento y espera. Debe operarse una reacción terapéutica pero puede no producirse.

Es el organismo el que se cura o se alivia con un desencadenante: el medicamento.La terapia homeopática no avasalla, solamente actúa con la complicidad del organismo que la recibe, nunca a pesar de él.
Por eso para el homeópata ningún tratamiento es igual a otro, ninguna respuesta se puede predecir exactamente; su saber siempre puede ser discutido, su actuación tiene menos protagonismo. La paciencia, el respeto al curso de los acontecimientos y también el asombro son características del proceder de este médico.
La Homeopatía es sobre todo terapéutica y esto coincide con sus orígenes en una época en que se buscaba eficacia
a ultranza más allá de otras consideraciones y debido a que los procedimientos entonces conocidos adolecían
justamente de esa carencia.

Quizá por ello se pueda achacar a la fisiopatología que sostiene Hahnemann un punto reduccionista.

Claro que todo enfoque sintético lo es; pero también enriquecedor por cuanto la síntesis respeta la realidad tal como se presenta. Al contrario, el enfoque analítico con ser descriptivo de detalles suele ser una pérdida de elementos que no aparecen en el análisis.
El análisis, en medicina, es parcial por definición, ya que consiste en el enunciado y profundización de los términos
por separado. En esta separación se pierde siempre la identidad del objeto de estudio.

Sorprende entonces que a pesar de estos valores indudables, las ideas hahnemannianas no hayan sido incorporadas ni asumidas por el pensamiento moderno con credenciales y honores. Esta no integración es la causa directa de que los sostenedores de tales ideas sean “hahnemannianos” en sentido militante.
En efecto cuando un sistema teórico no es absorbido por el sistema imperante y como tal digerido, sus adeptos
tratan de darle consistencia con actitudes a menudo sectarias.
Por ejemplo los aportes de Pasteur, de Virchow, de Selye son aceptados por todos en una cierta medida, si bien se
suele reconocer que no todas sus afirmaciones son válidas.

Los experimentos de Pavlov y la teoría freudiana han influido destacadamente en la comprensión de muchos
fenómenos aceptados por casi todos los médicos sin ser estos pavlovianos o freudianos.
En cambio los aportes de Hahnemann son defendidos por “hahnemannianos” en sentido militante. Esto parece
consecuencia de aquella no integración pero también es su causa.
La Homeopatía con ser eficaz, inocua, bastante segura y preferible a otros procedimientos, sin embargo no ha
cambiado la historia de la medicina. Aportes de Pasteur, Selye, Virchow y también de Pavlov y Freud han dejado
huellas persistentes en el pensamiento y la conducta de los médicos a pesar de las coincidencias y los desacuerdos.

Probablemente el abandono de una postura militante lograría mejor la aceptación de una teoría y una práctica a
todas luces necesarias para la medicina actual.
Es justamente en estos tiempos en que la Homeopatía tiene la oportunidad de abandonar su apariencia
estrafalaria y convertirse a los ojos de los que deciden en una alternativa médica válida y seria junto con otras
prácticas que ya tienen un lugar destacado. Y más aún ante la comprobación de que las estadísticas y las
generalizaciones de una medicina organicista ya no satisfacen a todos.

En este sentido un buen homenaje a Hahnemann sería adoptar una actitud más abierta y dialogante y no continuar con las beligerancias estériles. Esta actitud de apertura no consiste en perder la esencia de la medicina homeopática, al contrario, debería constituir un enriquecimiento de ella por cuanto podría estar en la mesa de conversaciones y no en las
catacumbas como ha venido ocurriendo.
La presente edición facsimilar del “Organon del arte de curar” reproduce la cuarta edición en castellano a su vez
arreglada a la sexta edición francesa. Incluye un apéndice del Dr. Sanhelly sobre la vida y retrato de Hahnemann y
una introducción de este sobre los métodos alopático y homeopático de curación, así como un prólogo fechado
en marzo de 1.833 escrito probablemente para la quinta edición.

Ricardo Ancarola. Madrid, junio de 1.987.

LA LEY DE ARNDT-SCHULTZ APLICADA A LA HOMEOPATÍA

ACTUALIDAD DE LA LEY DE ARNDT  SCHULTZ

Los homeópatas hicieron célebre el enunciado de estos dos farmacólogos.

En farmacología esta ley es una antigualla desde que se fueron aclarando las diferencias entre acción y efecto y cuando se conoció la farmacología molecular.
La ley afirma textualmente que las dosis pequeñas de una droga  estimulan, las dosis algo más altas son más estimulantes; cuando aumentan más aún, inhiben y las muy altas paralizan la acción.
Esta afirmación recogida por los homeópatas ha servido para intentar demostrar una inversión de los efectos según la dosis de las sustancias. Así se justificaría la ley de la similitud homeopática: «lo similar cura al similar». Dicho de otro modo, lo que provoca enfermedad puede curarla a condición de que se use la dosis adecuada. La dosis adecuada sería una dosis tal que permitiera la inversión del efecto.

  • Parece entonces que esta ley legitima a la homeopatía como terapéutica. Esto es verdad a medias y también es una apariencia en la medida que no se haga un análisis detallado de su enunciado y se la tome equivocadamente como una afirmación general con consecuencias más amplias de lo que lógicamente admite.

Para intentar este análisis me voy a permitir formular algunas preguntas y esbozar las respuesta posibles en un ámbito actual del conocimiento.

  • Algunos datos para comenzar.

La ley fue enunciada alrededor de 1920 constatando el comportamiento de diferentes sustancias -tóxicos y antisépticos sobre el crecimiento de cultivos bacterianos- y se refiere  a microorganismos cultivados y posteriormente a cultivos de tejidos. En esa dirección fue reproducida varias veces en las citadas condiciones con diferentes sustancias.

  • Un primer problema que surge es determinar en qué punto se produce la inflexión. Dicho de otro modo cuáles concentraciones estimulan -por ejemplo el crecimiento de determinados microorganismos – y cuáles inhiben.

Enseguida se hace evidente que este punto donde cambia el comportamiento es variable para cada sustancia y para cada experimento en unas condiciones dadas.
Reckeweg señala un experimento que consiste en medir la degradación de mucopolisacáridos en presencia de corticoides; como es sabido estas hormonas suprarrenales son inhibidoras de la inflamación y de la cicatrización y es de esperar que, en  cantidades apreciables y farmacológicamente activas, favorezcan la degradación de los mucopolisacáridos componentes de la matriz amorfa del tejido conectivo.
Esta experiencia muestra que las concentraciones mayores de la 10-7 (7ªD), es decir la 10-6, 10-5, etc coinciden con un aumento del catabolismo de los mucopolisacáridos. Por otra parte las concentraciones menores, es decir 10-8, 10-9, etc coinciden con una disminución del catabolismo. En este caso entonces la 10-7, la 7ª D es el punto de inflexión y para otros experimentos será otra dilución.
Puede afirmarse por los diferentes experimentos disponibles que el punto de inflexión suele situarse entre las diluciones que llamamos en la homeopatía «bajas», entre las decimales casi siempre de un dígito.

¿Se cumple esta ley cuando se experimenta con un organismo intacto? ¿en experimentación clínica? y ¿en terapéutica?

La inversión de efectos ha sido verificada en bastantes experiencias in vitro, en cultivos y en órganos aislados en lo que se llama modelos animales.
Cuando se desea trasladar al organismo superior intacto nos encontramos con nuevas dificultades.
Lo primero es que los efectos verificables en un organismo íntegro constituyen la sumatoria de varias acciones, por lo cual el resultado final puede ser de interpretación difícil o nos conduce a error.
Expresado en otros términos, varias acciones provocan un efecto mensurable. Una droga puede actuar sobre diferentes receptores diferentes en distintas estructuras orgánicas, a diferentes dosis y provocar un único efecto final.

  • Por ejemplo, la morfina provoca a dosis de las llamadas terapéuticas sedación psíquica, sueño, analgesia e indiferencia ante el dolor. A dosis mayores puede provocar sopor, coma y convulsiones. ¿Puede hablarse en este caso efecto invertido?. En realidad las acciones terapéuticas provienen de la acción sobre un tipo de receptor y las tóxicas sobre otro receptor.

Otros casos.
La atropina puede provocar a dosis bajas bradicardia por estimulo del centro del vago y a dosis terapéuticas taquicardia por acción anticolinérgica en los receptores periféricos. Lo percibido por el observador que mide la frecuencia cardíaca, es decir los efectos, bradicardia primero y taquicardia después. ¿Podemos decir que se ha cumplido la ley de Arndt-Schultz?
La digitoxina a dosis terapéuticas ocasiona disminución de la frecuencia cardíaca especialmente en enfermos con insuficiencia cardíaca. Esta respuesta es provocada por aumento de la fuerza de contracción cardíaca al ser estimulado el receptor terapéutico digitálico y también por estímulo vagal. A dosis algo mayores ya comienza a aumentar la frecuencia cardíaca por estímulo del llamado receptor tóxico digitálico y ocasionar extrasistolia ventricular y taquicardia ventricular.

  • ¿Es lícito atribuir estos fenómenos al cumplimiento de la mencionada ley de Arndt-Schultz siendo que los efectos observados provienen de acciones diferentes?

Se nos ocurre que esta ley sólo podría aplicarse a las drogas de acción muy simple como las que actúan sobre el sistema nervioso central inhibiendo o excitando en forma inespecífica, como los hipnóticos, el alcohol, el pentilentetrazol, etc.
Pero en cuanto se conoce la forma de actuar de las sustancias más complejas, en distintos receptores y la superposición de sus acciones, la ley se nos presenta insuficiente, producto del empirismo de otras épocas. No hay ninguna inversión de efectos; hay una serie de respuestas diferentes, combinadas entre sí a distintas dosis.

  • Se nos replicará que cualquier droga a altísimas dosis termina inhibiendo las funciones.

Y entonces hay que admitir que es cierto, toda sustancia que mata, inhibe; la muerte es la máxima inhibición.
Pero esta afirmación tan evidente (tautológica) y simple debe ser revisada cuando se toma en cuenta las curvas dosis-respuesta que se confeccionan con cualquier fármaco.
Estas curvas son más precisas trabajando con órgano aislado que con organismos intactos. Pero también pueden elaborarse en esos organismos sobretodo cuando se trabaja con datos continuos (glucemia, tensión arterial, frecuencia cardíaca, acidez del jugo gástrico, etc.).
Las curvas dosis-respuesta muestran que a medida que se hace variar (aumentando) la dosis de un fármaco en un organismo, también varían (aumentan) las intensidades de los efectos. Esto ocurre hasta una determinada dosis por encima de la cual la respuesta deja de crecer y se estabiliza en una meseta para luego descender en los sucesivos aumentos de dosis.
Se trata de una curva sigmoidea poniendo en abscisas la dosis y en ordenadas los efectos.
Aplicando a esta curva que se verifica casi siempre la teoría de los receptores se puede admitir que en la parte ascendente de la curva  a medida que  aumenta las cantidades de droga administrada se van uniendo más moléculas a los receptores hasta que estos se saturan, en la parte horizontal del trazado.
Finalmente el efecto desciende en intensidad cuando todos los receptores han sido puestos en funcionamiento y la acción concluye.
Esto corresponde bastante con el enunciado de la ley de Arndt-Scultz pero es mucho más preciso porque determina cuantitativamente las cantidades y concentraciones en correlación con las excitaciones e inhibiciones. Y deja claro que para que se cumplan estas variaciones es imprescindible la presencia de moléculas y de receptores.
Esta concepción abogaría por el cumplimiento de la ley de A-S dentro de los límites de la farmacología que es exactamente para lo que fue enunciada.

 La ley de Arndt-Schultz y la Homeopatía

En la gran mayoría de los tratados de homeopatía se esgrime esta ley como fundamento de la inversión de efectos, que sería el sostén científico del principio de la similitud.
Como dijimos la ley se cumple dentro de los límites de la presencia de materia -soluto en homeopatía- es decir de moléculas en una cierta cantidad o concentración.
De modo que la inversión de efectos también se halla dentro de este orden.
En lo experimentos in vitro se aprecia la inversión generalmente entre la 4ª y la 10ª dilución decimal lo que corresponde a concentraciones bastante altas, en todo caso en presencia de moléculas del soluto.
Así podemos reconocer que la ley de A-S puede aplicarse a los fenómenos homeopáticos en diluciones bajas. Esto parece atinado y se corresponde con la experimentación.
Nos encontramos con sorpresas cuando algunos autores comunican que la inversión de efectos se halla en otro orden de potencias.
Dos ejemplos de técnicas que emplean diluciones si bien no forman parte de la homeopatía tradicional:
a) A propósito de la organoterapia diluida y dinamizada se afirma que:
la potencia 5CH estimula,
la potencia 9CH inhibe,
la potencia 9CH regula.
b) En la Medicina Energético-biológico-clínica introducida por E. Puiggrós se usan
la 6CH para estimular determinadas funciones, la 30CH y la 200K para inhibir.

¿Cuál sería el mecanismo por el cual las potencias 5CH y 6CH estimulan las funciones?

La homotoxicología de Reckeweg ha utilizado bajas potencias decimales con el fin de conseguir estimulaciones biológicas, lo que parece más coherente con la ley de A-S.
No discutiremos aquí la legitimidad de pretender estimular con diluciones de extractos de tejidos, tal como lo hace la órganoterapia. Sí en cambio corresponde tratar el problema de la aplicación de la ley de A-S a cualquier banda de diluciones.
Los homeópatas de todos los tiempos se vieron necesitados de justificaciones y nada mejor que utilizar las mismas armas que sus adversarios.
Así es como tomaron la ley de A-S, la extrapolaron hasta donde le convino a cada uno y explicaron todas sus prescripciones por una inversión de efectos que se podía situar en el nivel elegido sin proponerse demostraciones.
La ley de A-S sirvió entonces como argumentación general que abrió las puertas a las decisiones terapéuticas más diversas.
Mientras tanto no hay razones experimentales que sostengan que las potencias 5CH y 6CH estimulen mientras la 9CH y la 200K inhiban. Y así es sencillamente porque la inversión de efectos se encuentra muy por debajo de la 5CH y ello aparece en los pocos o muchos experimentos en que ha sido demostrado y que son generalmente experiencias in vitro.
Sería preferible que se asumiera lo inexplicable de algunos hechos y que no se intentaran justificaciones dudosas.

Ver también la entrada «EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS REMEDIOS HOMEOPÁTICOS».

LA HOMEOPATÍA DE LOS ESPECIALISTAS

LA HOMEOPATÍA COMO SEGUNDA ESPECIALIDAD 

Cuando el trabajo de los médicos comenzó a fragmentarse en especialidades, desde ese mismo momento se echó en falta el regreso del médico generalista que parecía batirse en retirada. Esto lo comparten casi todos los usuarios de la salud y es tan evidente que no requiere más explicación.

Desde entonces hasta ahora el conocimiento médico se expandió en forma colosal. Y la vida de un médico no alcanza, claro que no, para abordar en profundidad una sola especialidad. A modo de ejemplo, se conocen hoy más de 100 formas de epilepsia. Es eso mucho para un neurólogo; hay entonces sub especialistas en epilepsia, aunque me temo que ya aparecerá el que se ultra especialice en una sola de esas formas clínicas. Por eso existen especialistas que se aplican a lo general de su especialidad y otros que prefieren una o más partes.

Lo digo con respeto, todo el que me merece el conocimiento médico y sin ironía alguna. Confieso que siempre está la tentación del sarcasmo. Cuando el objeto de conocimiento se va haciendo más pequeño y la lente de observación agranda más la imagen de lo pequeño, se pierden los elementos del paisaje y muchas veces se distorsiona lo observado. Hace años un ingenioso nefrólogo comentaba: «No debemos mirar al hombre por el agujerito del uréter». Pero nadie pretende, yo tampoco, detener el avance del conocimiento médico.

Desde luego que hay especialidades con vocación generalista como son los casos del internista, pediatra, cirujano general, endocrinólogo y algunas más.
La Homeopatía, enfoque globalizador donde los haya, nunca adoleció de esa dispersión. Es más, muchos de los grandes médicos homeópatas de las últimas décadas, antes de abordar el conocimiento homeopático habían sido especialistas de la medicina convencional y su entrada en la práctica homeopática era también un regreso a la medicina generalista.

En los últimos veinte años en España ocurrió que la formación en Homeopatía que se impartía puso la mirada también en los médicos especialistas tradicionales. El objetivo estaba claro, se trataba de dotar a los especialistas para disponer de un arma más, la prescripción del tratamiento homeopático, además de sus tradicionales tratamientos farmacológicos.

El efecto buscado en el público parecía irrefutable. «¿Alguien mejor que el traumatólogo para darme un tratamiento homeopático si mi padecimiento es articular?»  Y se oía decir: «Mi ginecólogo también es homeópata y hace tratamientos homeopáticos de la infertilidad». «mi dermatólogo». Razonando así parecía que los especialistas eran los «homeópatas» más solicitados por cierto público, aquel público menos informado, el que ignora completamente la razón de ser de la Homeopatía. Así el mercado se expandía. El efecto burbuja llegaba también aquí con su supuesta prosperidad y también con sus consecuencias menos deseables.

En otra  entrada del blog «EL DERRIBO DE LA HOMEOPATÍA EN ESPAÑA» argumento cómo este efecto consumista influyó en la situación actual en la que los medios de comunicación arremeten contra los médicos homeópatas sin contemplaciones, mezclando medias verdades con falsedades flagrantes y los colegios de médicos cierran las secciones colegiales de Homeopatía sumándose a las reivindicaciones de los colectivos escépticos.

Todo estudioso de la Homeopatía me dirá seguramente que eso que se enseñaba era incompatible con la doctrina homeopática, incluso en su versión más flexible. Les respondo que en el ámbito de enseñanza referido la doctrina se omite deliberadamente y esta omisión se excusa como una gran ventaja, aunque no lo es.
La formación impartida era brevísima, superficial, aunque en el ámbito universitario y auspiciado por una multinacional farmacéutica homeopática. Luego, ante el paciente el especialista homeópata en realidad consultaba un vademécum que le ofrecía unos cuantos remedios por síntoma y él elegía o peor aún, los mezclaba en un complejo. Todo muy parecido a las actuaciones según protocolo, imprescindibles en el ejercicio actual de la Medicina. La experiencia de haber visto situaciones parecidas me hace pensar que esos especialistas devenidos homeópatas en formaciones de pocas semanas serán los primeros en desertar.

JERARQUIZACIÓN DE LA MATERIA MÉDICA HOMEOPÁTICA

¿HAY UNA JERARQUÍA EN    LA MATERIA MÉDICA HOMEOPÁTICA?

La jerarquización de la materia médica consiste en determinar para cada medicamento que las semejanzas o sea los síntomas tienen un valor diferente, propio de ese remedio. Y no necesariamente asumir una jerarquía a priori para todos los medicamentos por igual.

Lo psíquico es lo más elevado del hombre biológico pero no es lo más utilizable necesariamente en todos y en cada uno de  los medicamentos homeopáticos. 

  • Cuando leemos la Materia Médica Homeopática, vemos ciertos remedios llamados policrestos en los que su descripción es extraordinariamente minuciosa y rica. Estos síntomas que describen verdaderos tipos humanos son tales que un solo remedio abarca a varios tipos de personas.
  • La homeopatía busca individualizar el tratamiento; el ideal es a cada persona un tratamiento es decir máxima individualización. Por otra parte la cantidad de síntomas que vemos en esos medicamentos es abrumadora. Esto supone un problema operativo a la hora de elegir el remedio adecuado. ¿Cómo se puede superar esta dificultad? Una respuesta está en el paciente otra está en el medicamento.

En el paciente

  • En efecto cuando tengo mi lista de síntomas  recogidos del paciente debo ordenarlos jerárquicamente es decir darles un orden según su valor. Entonces puedo valorar más a los llamados síntomas característicos, peculiares, nítidos, intensos que es lo aconsejable tal como lo describieron los clásicos comenzando por el mismo Hahnemann. Pero ellos también enseñaron a valorar más los síntomas psíquicos del paciente en todos los pacientes más allá de que el padecimiento o enfermedad a tratar fuera predominantemente física o psíquica. Esto convertía a la homeopatía en la primera forma de intervención terapéutica que entendía la naturaleza humana más allá de su condición animal y rescataba la dignidad del hombre para la visión médica.
  • En la práctica nos encontramos con los modos psíquicos de ser de nuestros pacientes, como es natural. A estos rasgos la materia médica los considera también como síntomas aunque no sean necesariamente formas de padecer (por ejemplo: «no tolera la contradicción», «crítico», «huraño», «apresurado». Nos encontramos con el siguiente problema: ¿debo atender principalmente a estos rasgos de individualidad aunque no formen parte de la enfermedad y ni siquiera constituyan síntomas patológicos para seleccionar el remedio adecuado? ¿debo atender a la individualidad preferentemente aunque no sea la individualidad aquello que me propongo curar?. Los clásicos responderán que sí.

Dirán que la individualidad no es lo que hay que curar necesariamente sino aquello que nos lleva de la mano a la curación porque nos muestra el remedio adecuado al enfermo.

Pero puede ocurrir que el médico llegue a valorar la individualidad más allá de la enfermedad. Y excediéndose en esa dirección termine encontrando síntomas psíquicos donde no los hay, nítidamente sobrevalorando aquello que tiene valor secundario por lo nimio y poco característico.

Sabemos que muchos autores respetuosos de los clásicos responderían que lo psíquico es de primer nivel siempre. Y lo es en un sentido filosófico pero no en la visión clínica de muchos casos particulares.

  • Este error es causa de fracaso en el tratamiento homeopático en no pocos casos en que el síntoma psíquico es más una interpretación del médico homeópata que una realidad apreciable. Y muchos autores modernos han llevado la interpretación a los extremos emergiendo síntomas de la psicología, del psicoanálisis freudiano o junguiano, etc, campos que no son del mundo de la homeopatía.

Hasta aquí lo concerniente a la jerarquización de los síntomas en el paciente, ahora veamos si interesa jerarquizar los síntomas del remedio o sea en la Materia Médica.

En el remedio

  • Volvamos a la lectura de la Materia Médica. Dijimos que en la descripción de los grandes remedios la profusión de datos es apabullante. Hace años que propuse reducir drásticamente el número de síntomas de muchos de los remedios en vista de que algunos de dichos síntomas no se verifican en la práctica clínica.

Claro está que no soy el único autor ni el primero que lo propone. Pero aún efectuando semejante quita que es tema para un estudio aparte, nos encontramos con el problema de la jerarquización.

  • En los autores contemporáneos de inspiración clásica los síntomas se clasifican en «mentales, generales y particulares».  El grupo de «generales» es un conjunto que incluye semejanzas diversas como «etiológicas, constitucionales, tendencias mórbidas» y el de los «particulares» a las «locales y anátomo-patológicas».

De modo que de tres hacemos siete.

Ahora veamos una propuesta de jerarquización para explicar mejor lo que quiero mostrar.

SULPHUR

Jerarquía de las semejanzas

  • Generales.
  • Tendencias mórbidas.
  • Locales.
  • Anatomopatológicas.
  • Etiológicas.
  • Psíquicas.
  • Constitucionales.

Se muestra el encabezamiento de sulphur en mi libro «Materia médica jerarquizada». En la parte inferior aparecen estas siete semejanzas pero agrupadas según conviene a sulphur y no al orden convencional expresado en la doctrina tradicional (en el desarrollo del capítulo Sulphur se desarrollan los síntomas fundamentales del remedio).

Sulphur es seguramente el remedio más conocido de la materia médica homeopática, probablemente el que más síntomas presenta en su descripción, uno de los que más se prescribe sino el que más.
Los síntomas generales y las tendencias mórbidas aparecen en los primeros lugares, los psíquicos en el sexto. Ello se debe a las evidencias clínicas.
Una de ellas es que el motivo de consulta en los enfermos que son prescritos con sulphur suele estar en la esfera de las tendencias mórbidas. Y la caracterización más precisa de un «paciente-sulphur» se halla en la esfera de los síntomas  generales.
Por otra parte los síntomas psíquicos de sulphur si bien son más o menos precisos no se suelen hallar entre  lo que hay que curar del enfermo. 
Claro que podemos ejemplificar con otros remedios en los cuales lo psíquico debe jerarquizarse como de primer nivel, son los casos de pulsatilla, natrum muriaticum, sepia, platina. La fuerza del perfil psíquico en estos medicamentos es innegable por su claridad y porque se verifica en la clínica.

Utilidad de una materia médica jerarquizada

Disponer de una materia médica compendiada, con los síntomas fundamentales y jerarquizada, en la que los medicamentos se describen agrupando jerárquicamente las semejanzas, tiene una gran utilidad clínica. Evita la dispersión de la atención del médico favoreciendo que ésta se dirija hacia los remedios verdaderamente útiles en cada paciente determinado.

EL PACIENTE QUIERE HABLAR

PERO ¿DE QUÉ QUIERE HABLAR EL PACIENTE?

Médico: -Hace un mes usted estaba desesperado, o así me lo parecía, porque su síntoma le preocupaba, no lo dejaba vivir, lo martirizaba. Pues bien, desde hace unos pocos minutos al comenzar esta entrevista de hoy usted me habla insistentemente de ese accidente doméstico que tuvo ayer y que le impidió acudir al concierto por este dolor en el pie que le incomoda tanto.
Paciente: -No sabe cuánto me ha fastidiado este contratiempo tan inoportuno…
M: -Pero yo quiero que me hable de su estado con respecto al mes pasado, de lo que provocó la primera consulta, por lo cual yo lo mediqué, para lo cual yo me puse a trabajar con esfuerzo y dedicación. Lo que a mí me ocupó tanto porque lo vi a usted tan afligido.
P: -Ah! De aquello ya me había olvidado. No le puedo decir otra cosa.

(Espero que nadie concluya de este diálogo que mis pacientes curan todos en un mes. No se aclara en él si se trata de un enfermo agudo o crónico ni siquiera que padeciera un síntoma pasajero. Es simplemente una escenificación que tomo como excusa para tratar el tema del que quiero ocuparme.)
Este diálogo, con ligeros matices lo viví muchas, muchas veces en mi vida profesional. Ahora me hace sonreír cuando vuelve a producirse pero cuando era un médico joven me provocaba verdaderos conflictos. Me preguntaba cómo era posible que el paciente hubiera dejado de lado sus tribulaciones, sus desvelos, su sufrimiento en suma en tan poco tiempo como para casi haberlos olvidado. Y me inclinaba a sospechar que la gente en general era voluble e indescifrable.
Las claves para una respuesta hay que buscarlas en una explicación tan sencilla como universal: a todos nos ocurre que cuando hablamos de nosotros mismos estamos hablando en presente y lo que nos angustia de verdad es el futuro. Eso que es incierto del futuro o sea todo el futuro.
Teniendo en cuenta esto cuando veo al paciente por segunda vez le leo lo que apunté -claro está, aquello que le puedo comunicar de lo que apunté- en la primera entrevista. Con ello busco que el enfermo me aclare y se extienda o me corrija abundando en detalles que quedaron sin decir pero también para que él pueda valorar con cierta objetividad mi trabajo del primer día. Así en esa segunda consulta podemos encarar los dos ese nuevo presente de su biopatografía.

Claro que el consejo, si es que se puede aconsejar, el consejo que nos surge inmediatamente a todos los médicos para dar al paciente es «vivir el presente, que el futuro es intangible». Es evidente que se trata de un verdadero saber vivir, de la sabiduría. Basta que todos los días echemos un vistazo a las redes sociales para hallar las palabras infaltables de algún sabio que nos lo recuerda.

Pero los médicos nos encontramos con el dolor ajeno todos los días. Y el dolor está justamente  en lo tormentoso del futuro que asusta, nos asusta a todos. Y entonces ¿qué debemos interpretar del presente, del ahora mismo de nuestro paciente?

Pues bien, en el presente se produce el estar, las sensaciones que tenemos ahora mismo y que no se pueden cambiar por otras. Si mis sensaciones, comenzando por las somáticas no me llenan de zozobra entonces nada me recordará el sufrimiento de hace un mes y si lo recuerdo será un recuerdo no vívido, vacío, al que le quitaré valor y finalmente temor.

Si en cambio las sensaciones, sobre todo el estado general son de debilidad, lasitud, de no poder con las cosas, entonces el pesimismo o sea las previsiones grises sobre el futuro, es inevitable. El paciente sabe todo esto aunque no lo exprese y por eso busca anticiparse, adelantarse a sí mismo lo que le ocurrirá. De esto surge el síntoma ANTICIPACIÓN  con sus modos, miedo, ansiedad, etc. Pero esto ya merece otra entrada del blog.

EL MÉTODO NATURAL EN MEDICINA

  Y SU PROYECCIÓN EN LA HOMEOPATÍA

André Schlemmer, autor de un buen tratado sobre el tema («El método natural en medicina» disponible en castellano, editorial Alhambra, España, 1985), había escrito que la Medicina Natural consiste en aplicar el método natural y no tratar con tisanas, con baños o cataplasmas. El método natural para un hipocrático como él consiste en respetar a la Naturaleza. «El método natural es finalista, busca comprender, interpretar, seguir y ayudar a la obra de la naturaleza hasta cuando su exuberancia obliga a corregirla». No se trata necesariamente de comprar productos en una tienda de Dietética.
En Homeopatía asimismo el método no consiste en prescribir remedios homeopáticos, se trata de aplicar un método, el homeopático.
Lo contrario sería equivalente a suponer que ser cardiólogo es disponer de un electrocardiógrafo en la consulta.
Solemos oír: «Staphysagria 5CH va muy bien para los orzuelos». Esto es un ejemplo de lo que no es el método homeopático, es en realidad radicalmente alopático. Tanto lo es determinar un remedio y más aún adelantar la potencia para un trastorno o para un síntoma.
La actividad de la Homeopatía en la sociedad se puede medir por la venta de productos homeopáticos, por el número de prescriptores, por la cantidad de usuarios habituales y por la gente que haya oído hablar del tema.
Pero el método homeopático aun teniendo en cuenta que hay diferentes escuelas y tendencias, se define por la aplicación de la similitud y por la individualización al aplicarla. Y tiene mucho en común con el método natural del que hablábamos.
De manera que es posible que un supuesto usuario haya acudido a una consulta buscando los beneficios de la Homeopatía y haya estado en tratamiento durante meses sin haber entrado en contacto con ella. Y lo que es peor, haya sacado sus conclusiones de esa experiencia y las haya extendido a la Homeopatía. Cuán lamentable es esto, pero convivimos con ello.