EL PACIENTE QUIERE HABLAR

PERO ¿DE QUÉ QUIERE HABLAR EL PACIENTE?

Médico: -Hace un mes usted estaba desesperado, o así me lo parecía, porque su síntoma le preocupaba, no lo dejaba vivir, lo martirizaba. Pues bien, desde hace unos pocos minutos al comenzar esta entrevista de hoy usted me habla insistentemente de ese accidente doméstico que tuvo ayer y que le impidió acudir al concierto por este dolor en el pie que le incomoda tanto.
Paciente: -No sabe cuánto me ha fastidiado este contratiempo tan inoportuno…
M: -Pero yo quiero que me hable de su estado con respecto al mes pasado, de lo que provocó la primera consulta, por lo cual yo lo mediqué, para lo cual yo me puse a trabajar con esfuerzo y dedicación. Lo que a mí me ocupó tanto porque lo vi a usted tan afligido.
P: -Ah! De aquello ya me había olvidado. No le puedo decir otra cosa.

(Espero que nadie concluya de este diálogo que mis pacientes curan todos en un mes. No se aclara en él si se trata de un enfermo agudo o crónico ni siquiera que padeciera un síntoma pasajero. Es simplemente una escenificación que tomo como excusa para tratar el tema del que quiero ocuparme.)
Este diálogo, con ligeros matices lo viví muchas, muchas veces en mi vida profesional. Ahora me hace sonreír cuando vuelve a producirse pero cuando era un médico joven me provocaba verdaderos conflictos. Me preguntaba cómo era posible que el paciente hubiera dejado de lado sus tribulaciones, sus desvelos, su sufrimiento en suma en tan poco tiempo como para casi haberlos olvidado. Y me inclinaba a sospechar que la gente en general era voluble e indescifrable.
Las claves para una respuesta hay que buscarlas en una explicación tan sencilla como universal: a todos nos ocurre que cuando hablamos de nosotros mismos estamos hablando en presente y lo que nos angustia de verdad es el futuro. Eso que es incierto del futuro o sea todo el futuro.
Teniendo en cuenta esto cuando veo al paciente por segunda vez le leo lo que apunté -claro está, aquello que le puedo comunicar de lo que apunté- en la primera entrevista. Con ello busco que el enfermo me aclare y se extienda o me corrija abundando en detalles que quedaron sin decir pero también para que él pueda valorar con cierta objetividad mi trabajo del primer día. Así en esa segunda consulta podemos encarar los dos ese nuevo presente de su biopatografía.

Claro que el consejo, si es que se puede aconsejar, el consejo que nos surge inmediatamente a todos los médicos para dar al paciente es «vivir el presente, que el futuro es intangible». Es evidente que se trata de un verdadero saber vivir, de la sabiduría. Basta que todos los días echemos un vistazo a las redes sociales para hallar las palabras infaltables de algún sabio que nos lo recuerda.

Pero los médicos nos encontramos con el dolor ajeno todos los días. Y el dolor está justamente  en lo tormentoso del futuro que asusta, nos asusta a todos. Y entonces ¿qué debemos interpretar del presente, del ahora mismo de nuestro paciente?

Pues bien, en el presente se produce el estar, las sensaciones que tenemos ahora mismo y que no se pueden cambiar por otras. Si mis sensaciones, comenzando por las somáticas no me llenan de zozobra entonces nada me recordará el sufrimiento de hace un mes y si lo recuerdo será un recuerdo no vívido, vacío, al que le quitaré valor y finalmente temor.

Si en cambio las sensaciones, sobre todo el estado general son de debilidad, lasitud, de no poder con las cosas, entonces el pesimismo o sea las previsiones grises sobre el futuro, es inevitable. El paciente sabe todo esto aunque no lo exprese y por eso busca anticiparse, adelantarse a sí mismo lo que le ocurrirá. De esto surge el síntoma ANTICIPACIÓN  con sus modos, miedo, ansiedad, etc. Pero esto ya merece otra entrada del blog.

EL MÉTODO NATURAL EN MEDICINA

  Y SU PROYECCIÓN EN LA HOMEOPATÍA

André Schlemmer, autor de un buen tratado sobre el tema («El método natural en medicina» disponible en castellano, editorial Alhambra, España, 1985), había escrito que la Medicina Natural consiste en aplicar el método natural y no tratar con tisanas, con baños o cataplasmas. El método natural para un hipocrático como él consiste en respetar a la Naturaleza. «El método natural es finalista, busca comprender, interpretar, seguir y ayudar a la obra de la naturaleza hasta cuando su exuberancia obliga a corregirla». No se trata necesariamente de comprar productos en una tienda de Dietética.
En Homeopatía asimismo el método no consiste en prescribir remedios homeopáticos, se trata de aplicar un método, el homeopático.
Lo contrario sería equivalente a suponer que ser cardiólogo es disponer de un electrocardiógrafo en la consulta.
Solemos oír: «Staphysagria 5CH va muy bien para los orzuelos». Esto es un ejemplo de lo que no es el método homeopático, es en realidad radicalmente alopático. Tanto lo es determinar un remedio y más aún adelantar la potencia para un trastorno o para un síntoma.
La actividad de la Homeopatía en la sociedad se puede medir por la venta de productos homeopáticos, por el número de prescriptores, por la cantidad de usuarios habituales y por la gente que haya oído hablar del tema.
Pero el método homeopático aun teniendo en cuenta que hay diferentes escuelas y tendencias, se define por la aplicación de la similitud y por la individualización al aplicarla. Y tiene mucho en común con el método natural del que hablábamos.
De manera que es posible que un supuesto usuario haya acudido a una consulta buscando los beneficios de la Homeopatía y haya estado en tratamiento durante meses sin haber entrado en contacto con ella. Y lo que es peor, haya sacado sus conclusiones de esa experiencia y las haya extendido a la Homeopatía. Cuán lamentable es esto, pero convivimos con ello.

LA OBRA DEL DOCTOR ERNESTO PUIGGRÓS, HOMEÓPATA ILUSTRE

El Dr. Ernesto Puiggrós, nacido el 26 de octubre de 1908 en Buenos Aires, se graduó de médico en la Universidad de Buenos Aires en 1934, especializándose en Clí­nica Médica (Medicina Interna) en el Hospital Rawson.
Se volcó al estudio de la homeopatí­a después de conocer la curación, de un paciente que él habí­a tratado en el Hospital.
Integrándose en la Asociación Médica Homeopática Argentina fue profesor de Clínica Médica desde 1950 y vicepresidente en 1977.

Su curiosidad lo impulsó a investigar desarrollando una derivación de la medicina homeopática, la Medicina Energético Biológica Clínica (M.E.B.C) cruzando la homeopatí­a con los logros cientí­ficos de la medicina científica actualizada. Esta tarea grandiosa la comenzó cuando tenía 65 años y la desarrolló hasta su desaparición.
Decía Puiggrós «si para sostener la medicina hahnemanniana tuviéramos que negar hechos del progreso cientí­fico médico, lo mejor serí­a negar esa medicina y aceptar los hechos» y resumía su enfoque con su decálogo, estudiando causas de  la enfermedades, el mecanismo de las lesiones orgánicas y los sí­ntomas (etiologí­a , patogenia y sintomatologí­a).
Fallecido en junio de 2009, el Dr. Puiggrós trabajó hasta poco antes de morir y dejó como legado la Fundación Puiggrós que sigue funcionando con sus discípulos y creciendo en su honor y memoria.
Estos tres libros fueron publicados en Madrid entre 1988 y 1990 en Miraguano Ediciones.
Por aquellos años lo invité a Madrid para impartir cursos y talleres de formación en el Ateneo de Homeopatía y Terapéuticas Biológicas y en congresos diversos.
Es una parte de su obra que tuve el honor de prologar entonces y me permito recordar a modo de homenaje. Su espíritu abierto y su actitud iconoclasta han sido para mí un modelo a seguir.

EL DISCURSO MÉDICO HOMEOPÁTICO CON INTENCIÓN CIENTÍFICA

LA MEDICINA Y LA LEY DEL EMBUDO

  • La ciencia consiste en una  explicación objetiva y racional del universo.
  • El discurso homeopático tiene una coherencia fuerte pero una contrastación débil.
  • La fuerza de su coherencia es evidente. En su doctrina todo está muy bien explicado, no hay cabos sueltos, casi no hay lugar para la duda.
  • Pero para que un discurso tenga validez científica debe ser contrastado con otros discursos.

Los homeópatas han dedicado ingentes esfuerzos en conseguir una teoría coherente, es decir que todos los componentes de su  totalidad estén fuertemente entrelazados. O sea que se expliquen con claridad todos los elementos , que todo concuerde, que no haya fisuras. Pero la respuesta a cada una de las preguntas se hace con el mismo discurso, el discurso homeopático.

  • Ejemplo: la teoría homeopática afirma que las agravaciones que aparecen después de la toma del remedio homeopático se explican en determinadas situaciones por la ley de Hering. Esta ley solamente es reconocida por la doctrina homeopática.

Sin embargo para conseguir explicaciones científicas, es decir objetivas y racionales el mundo homeopático debe obtener una contrastación que provenga de otros discursos, es decir de otras disciplinas.

Esta carencia parcial o total no es privativa de la homeopatía claro está. Ocurre también en otras teorías que pretenden dar cuenta de la realidad. Uno de los más llamativos es el caso del psicoanálisis.

  • Ejemplo: Si durante la cura psicoanalítica el paciente mejora esto se atribuye a la cura misma y si en cambio empeora de sus síntomas esto es debido a la dinámica misma del proceso de curación. El discurso psicoanalítico explica una cosa y la contraria. Ninguna otra disciplina comparte esta contradicción. Esto lo señaló Karl Popper varias veces. Esto sin embargo no quita un ápice a su vigencia y valor clínico.

Ahora bien, me pregunto si estas carencias -las que provienen de no contrastar las afirmaciones con discursos, teorías, leyes, de  otras disciplinas- acaso se encuentran  también en el paradigma científico imperante en la actualidad. Dicho de otra forma, si la enseñanza académica universitaria no adolece de los mismos problemas.

  • Ejemplo: la farmacología sostiene que toda respuesta terapéutica que no se pueda atribuir a la acción droga-receptor no existe y consecuentemente se atribuye al efecto placebo. No se admiten otras posibilidades. O sea lo que es observado no existe porque no concuerda con lo que se espera que ocurra.

Otro ejemplo: se dice que solamente tienen validez los hechos observables. Las intuiciones, el ojo clínico, las interpretaciones se rechazan por pseudo científicas. Así, los beneficios del ajo -allim sativum- como protector cardiovascular son señalados por los naturistas desde hace por lo menos un siglo. La experimentación científica los acaba de descubrir y se pretende ingenuamente que es desde ahora que el ajo es útil con seguridad. Dicha seguridad es falsa: hace 50 años el aceite de pescado se desaconsejaba por aumentar el riesgo cardiovascular como todos los aceites. Ahora se recomienda «con total seguridad».

  • Cuando una disciplina utiliza su propio discurso y sólo su propio discurso, es decir su sistema coherente de explicaciones para dar cuenta de los fenómenos que aborda entonces nos hallamos ante una situación-trampa.

Por cierto esta situación-trampa es la que detectamos en las llamadas «teorías conspiranoicas» que abundan actualmente en las redes sociales.
Este adjetivo provocador que se usa tanto  tiene su referencia en la paranoia. Se refiere a las argumentaciones del delirio paranoico en el que todos los indicios coinciden para reafirmar al paranoico en sus ideas delirantes.

Me he referido a tres campos: homeopatía, psicoanálisis y medicina oficial. Las dos primeras son rechazadas actualmente por los ámbitos universitarios y van camino de la marginalidad. La tercera detenta el poder. Esto último es decisivo: el discurso dominante no necesita ni coherencia ni constataciones externas. Pero esto se exige a todas las formas de pensar las cosas de otra manera y que quedan fuera del pensamiento oficial que él mismo, el discurso dominante excluyó.

  • Por el momento a la homeopatía le queda un camino que es el que recorrió hasta ahora  -abordar la terapéutica de sus casos, de los enfermos que la buscan y que la valoran- y en el caso de hacer acopio de conocimiento implementar una investigación cualitativa. Y subsistir conviviendo con la medicina oficial en situación de desventaja.
  • Y para encontrar una justificación teórica buscar la contrastación de su teoría y de su praxis enlazando con otros discursos, como son los de las ciencias humanas, la física no newtoniana, la psicología no conductista.

TRATADO DE MEDICINA HOMEOPÁTICA

Comentario publicado en la revista Similia en 1987.

TRATADO DE MEDICINA HOMEOPÁTICA
Francisco Xavier Eizayaga.
Ed. Marecel, Buenos Aires, 1.981.
380 páginas.

Producto de muchos años de observación, lectura y trabajo, este tratado se ofrece como una visión muy amplia, exhaustiva del pensamiento y de la práctica unicista en
homeopatía.

Quien ha leído otras obras y escritos del autor sabe que no debe esperarse de él excentricidades tan habituales en la línea kentista.

Se trata en cambio de un conocedor del método científico, de un médico sólido y sobrio. Posiblemente en ningún otro libro encontrará el lector un análisis tan claro y preciso de la
historia de la Homeopatía y sin embargo tan sintético y poco agobiante. Esto vale también para la descripción brillante de las escuelas homeopáticas.

Con un lenguaje cristalino, sin dejar dudas, desmenuza uno a uno los elementos de la doctrina: no nos olvidemos que
es un unicista, moderno, eso sí. Con estilo exhaustivo presenta los inevitables aspectos axiomáticos, pero sin
referencias a explicaciones espiritualistas como los famosos maestros kentistas. Deja en claro su filiación católica, aristotélica y tomista.

Hay una detallada puesta al día de la experimentación más importante publicada sobre dosis infinitesimales, in vivo e in
vitro, hasta la fecha de la edición.

Pero la parte más interesante y medular de la obra es sin duda, la referida a la semiología y la metodología homeopáticas.

En esta última se analizan las distintas conductas posibles en la prescripción y se inclina por la repetición de dosis
incluso en las diluciones muy altas.

De menor vuelo es el capítulo de las enfermedades crónicas, donde prácticamente se limita a enumerar los
síntomas de los llamados “miasmas” sin profundizar en el significado actual y de su eventual vigencia.

Libro de consulta, que sin embargo se lee con avidez, pertenece a ese pequeño grupo de cuatro o cinco obras absolutamente imprescindibles por lo que dice y también por todo lo que evita decir. Es un libro básico y profundo al mismo tiempo; es recomendable leerlo más de una vez.

Sin embargo deseamos advertir que da la impresión de que Eizayaga, conocedor sin duda de los errores de los viejos
homeópatas y de los modernos que siguen a aquellos en forma incondicional, prefiere no ir más allá en la crítica y en
ese necesario tomar distancias.

A pesar de su espíritu de observador científico no se permite a sí mismo apartarse del dogma y sólo insinúa algunas propuestas para el que lo quiera entender. Pertenece a una generación de homeópatas para los cuales es más importante el respeto mutuo que no cantarse las verdades; les preocupa más proteger la homeopatía que la medicina.

Las menciones a los parágrafos del Organon, con reproducción textual, las mayúsculas en muchas palabras donde son evitables, cierta solemnidad al referirse a Hahnemann y algunos etcéteras, ponen en la pista rápidamente de la intención conservadora del autor. Pero esta vez, lo vertebral del libro, es más importante que todo eso.

Ricardo Ancarola, 1987.

LOS DIFERENTES MODOS DE ENFERMAR: ESENCIAL PARA LA HOMEOPATÍA

 Más allá de las formas clínicas

Todo médico repite que «no hay enfermedades, hay enfermos». Y acude rápidamente al auxilio de la comparación entre las diferentes formas de desarrollar fiebre un lactante y un anciano, las formas lentas y larvadas de aquel enfermo emaciado con mal estado general y las evoluciones rápidas y floridas del paciente joven y vigoroso que se restablece rápidamente.

Pero además de estos ejemplos que por repetidos nos parecen tópicos el médico homeópata constata que:

  • Hay personas que nunca desarrollan una gripe con síntomas digestivos a pesar de estar expuestos a los mismos virus que los que sí manifiestan esos síntomas.
  • Algunos presentan fiebre con sueño y embotamiento mental y otros con excitación, miedo y ansiedad.
  • Hay quien tiene infecciones urinarias con síntomas inflamatorios de la vía urinaria y otros nunca los expresan clínicamente.
  • Unos sienten el dolor intensamente ante un estímulo leve, otros pasan mucho tiempo con una lesión a menudo importante sin haberlo notado.

Podemos continuar con los ejemplos y aburrir al lector. Todo médico se haría partícipe de estas afirmaciones excepto alguien que se niegue a aceptar lo evidente.
Nosotros además sacamos partido de estas diferencias, las empleamos como fundamento terapéutico.
En esto consiste la individualización clínica que tanto reivindica la Homeopatía porque en esas singularidades se basa el éxito del método homeopático.
Y reconocemos que hay enfermedades y hay enfermos. La diversidad de la presentación del proceso morboso no desdice un ápice la existencia de las enfermedades y de sus formas clínicas.

COMUNICACIÓN EN EL XI CONGRESO DE TERAPIA GESTALT. MADRID 1, 2 Y 3 DE MAYO. 2009

COMUNICACIÓN EN EL XI CONGRESO DE TERAPIA GESTALT. MADRID 1, 2 Y 3 DE MAYO. 2009.  Ricardo Ancarola

HOMEOPATÍA, EMOCIONES, EGO
Se organiza la comunicación en tres bloques.

PRIMER BLOQUE PRESENTACIÓN DE LA HOMEOPATÍA ( 7 minutos)
 La Homeopatía permanece como reducto actual de la antigua medicina occidental,
a pesar de sus enemigos de entonces y de ahora.
 Les invito a suponer que la homeopatía es útil y a no discutir el asunto de su
racionalidad o de su aceptación.
 Se trata de una medicina psicosomática más o menos ideal tal como se entiende en
occidente por medicina psicosomática.
 La medicina occidental clásica siempre quiso que el médico detectara en el enfermo
una manera de ser, para encuadrar la enfermedad en un marco individual y esto ha
sido nítidamente así en la medicina psicosomática, la cual, no puedo evitar decirlo,
ha sido una sucesión de intentos más o menos fallidos. En este sentido, la
homeopatía es una verdadera medicina psicosomática, estructurada y con sentido
holístico ya más de 100 años antes de que se difundieran los usos de las palabras
holístico y psicosomático.
 Así, el remedio homeopático representa una forma de sentir, de reaccionar, de
emocionarse, de enfermar, de curar y hasta de morir, que deben ser detectados en el
paciente.
 Toma en cuenta los rasgos físicos del individuo y los psíquicos y de éstos las
emociones (de aquí y ahora) y los rasgos de carácter (lo más o menos permanente).
A todos ellos la homeopatía los denomina síntomas.
 El remedio sería la representación del “ego” en lo que éste tiene de “resultado de la
individuación”.
 El remedio homeopático se selecciona entre los que más se parecen a los rasgos o
síntomas del paciente y al administrárselo a éste pone en reacción al organismo que
se encontraba bloqueado en ese estado que llamamos enfermedad.
 Cuando digo organismo digo cuerpo y todo lo que deviene de él, por ejemplo
“mente”, pero digo en primer lugar “cuerpo” porque el medicamento se administra,
se introduce en el cuerpo.

 Un asunto interesante es observar si a una persona le corresponde un mismo
remedio a lo largo de su vida. La experiencia muestra que el remedio va cambiando,
sin un itinerario que pudiera observarse en toda la gente. Ante un niño se nos
presentan unas posibilidades más limitadas de diversidad en el tipo y por lo tanto
tendremos que elegir entre una variedad menor de medicamentos.
 A medida que se desarrolla el individuo el proceso de individuación progresa y la
variedad de medicamentos posibles se va haciendo mucho mayor.

SEGUNDO BLOQUE. LA HOMEOPATÍA Y EL PSIQUISMO (13 MINUTOS)

Abordemos ahora la práctica de la homeopatía:
La dificultad para objetivar los síntomas nos obliga a:
1- Auto observación por parte del médico.
2- La comparación con los extremos o polaridades para evitar errores de apreciación.
Todos declaramos que somos un término medio, generalmente. El avaro cree que es
término medio, él es el equilibrado y los demás son muy derrochadores.
3- Se hace necesaria una entrevista con características médicas y también psicológicas
para filtrar posibles errores: el paciente puede mentir deliberadamente ( “mi hijo
tiene un corazón de oro”), utiliza términos diferentes que el médico (ej: “impaciente
por intolerante”, “muy alegre” por “me gustan las bromas pesadas”; se pone en
situación de auto justificación, (ej: demasiado bueno es lo que soy); no declara
muchos de sus rasgos, (ej: chismoso)etc.
4- (Todo ello exactamente igual que el médico, que también oculta sus cosas tanto
cuando es médico como cuando es paciente, todo hay que decirlo).
 Podemos ejemplificar con dos remedios: pulsatilla y lycopodium.
 Los celos en pulsatilla son los que se dan en una persona tipo pulsatilla: tipo
generalmente femenino, intenta agradar, que la quieran, pero ningún amor de los
demás la satisface completamente. Blanca y a menudo rubia y calurosa, desea dulces
y vinagre, tiende a la pesadez de estómago y al dolor de cabeza congestivo, tiene mal
olor de pies.
Sus celos provienen de su afán acaparador, todo lo desea para sí. Proclama los celos
abiertamente a quien la quiera oír. Sin embargo una palabra del ser amado, el que le ha
provocado los celos, le sirve de consuelo y se calma fácilmente.
 Los celos en lycopodium son diferentes. Lycopodium es cobarde y autoritario, da
órdenes quejándose y muchos de sus esfuerzos se dirigen a que no se noten sus
incapacidades personales. Cuando triunfa está inseguro por perder lo que consiguió.
Es muy susceptible y se ofende con gran facilidad. Su tipo es delgado, moreno, con
barriga fláccida, con musculatura débil y relajada. Se resfría con facilidad, desea

helados y pastas y alimentos con harinas. También le molesta el estómago pero con
gran distensión después de comer. Tiene dolor de cabeza y tiende a problemas
biliares, hepáticos, etc.
Sus celos los oculta escrupulosamente o los manifiesta indirectamente. Se siente humillado
por lo perdido pero lo peor sería que los demás se enterasen del asunto.
 Podemos tomar otros síntomas síntomas: los que remiten al pasado, rencor,
nostalgia, culpa, remordimiento, etc y los que proyectan al futuro: ansiedad,
anticipación, miedos, etc y comparar en diferentes remedios. Equiparar a diferentes
personas.

TERCER BLOQUE: CONCLUSIONES (5 minutos)

1a conclusión: que estos síntomas son diferentes en los distintos sujetos y lo que los
relaciona son las palabras que designan al síntoma: ansiedad, miedo, rencor, etc. La
modalización los individualiza y muestra las diferencias.

La modalización afecta tanto a las emociones como a los rasgos de carácter.
Sin la modalización el síntoma no pasa de ser una palabra hueca, con muchos sentidos y
finalmente con ninguno. Modalizar significa establecer de qué manera esta persona que
tengo ante mí siente los celos, el rencor, el desprecio, la humillación, cómo acepta el
consuelo, cómo reacciona antes las injusticias…

2a conclusión: el síntoma retorna casi siempre pero ello nunca es definitivo. No hay “formas
de ser” consideradas como una esencia (a pesar de que algunas escuelas tradicionalistas de
la homeopatía siguen sosteniéndolo). Es posible cambiar la forma de ser, lo caracterial y
también cambiar las emociones.

3a conclusión: La forma de ser Lycopodium, por ejemplo, es la manera que tienen algunos
individuos de resolver el tema de vivir o si se quiere el drama de su propia individuación:
Arrogancia con queja, autoritarismo con fragilidad, susceptibilidad, escasa confianza en sí
mismo, deseo de alimentos dulces, buen apetito que se sacia con poca comida, abdomen
hinchado después de comer, en una persona de musculatura fláccida. La individuación pues,
en homeopatía está representada por la modalización de los síntomas.

4a conclusión: Las emociones no estructuran al individuo pero regresan de la misma forma
en el mismo individuo como un reclamo del ego, como auto afirmación del auto concepto.
Cambiando uno se cambia lo otro. El que no cambia se sigue enfermando siempre de la
misma forma.

CRÍTICA Y AUTOCRÍTICA EN HOMEOPATÍA

LAS CONTRADICCIONES DE LOS OTROS

No tengo ninguna duda acerca de la utilidad terapéutica de la Homeopatía. Sin embargo no tengo nada claro qué lugar le está reservado en la Historia de la Medicina. El que tiene ahora en la historia oficial es un sitio residual.
Pero si llegaran a demostrarse los beneficios de la Homeopatía incontestablemente (aunque ya sabemos que las demostraciones incontestables son siempre provisionales) a la manera que lo exige la Ciencia Médica nos encontraríamos en un problema más que ante una solución.
Y esto es así porque no todo lo que se afirma en el conocimiento homeopático es demostrable. Quiero decir, se llegaría a demostrar simplemente su utilidad para la rinitis alérgica, la cefalea en racimos o la depresión, por dar ejemplos. Pero de ninguna manera se habrían demostrado las afirmaciones del Organon de Hahnemann, las leyes de Hering o la Teoría de los Miasmas.
Por otro lado, todo lo que contiene la Materia Médica Homeopática no podemos darlo por válido. Muchas cosas sí pero muchas no. Está claro que demostrar en Ciencia implica dar por válido unos hechos y esto supone que un determinado tratamiento ha sido útil en una patología determinada. Claro que ello no valida todo lo que aparece en la Materia Médica como si se tratara de indicaciones terapéuticas. Por tanto demostrar la eficacia en la otitis no implica nada más que validar  ese remedio para ese tipo de otitis con sus modalidades. O sea que se trataría simplemente de hacer casuística.
Y si digo esto acerca de la Materia Médica otro tanto debo decir sobre el Repertorio. Un simple cálculo aritmético aplicado al conjunto enorme de datos que contiene nos llevaría a concluir que todo ese material, el del Repertorio se recopiló sobre algunos casos o por algún caso en algún síntoma y no por más.
Por tanto una validación sería igual a legalizar algunos tratamientos. A eso lleva la exigencia de la Farmacología aplicada a la Homeopatía. Se trataría de confeccionar un vademécum al uso y ese vademécum en realidad ya está hecho por la industria farmacéutica homeopática. ¿Y aquí se acabaría todo?

UNA LARGA LUCHA PARA TERMINAR EN UN VADEMÉCUM

¿Acaso todo lo que aporta la Homeopatía se agota en esos hechos experimentales? Los que la empleamos diariamente en modo profesional sabemos que no es así. Y los usuarios también pueden dar fe de que no es así. Los resultados de la experimentación permitirían elaborar un listado de terapéutica al modo de un vademécum. Pero los grandes logros, los verdaderos aportes en el sentido de conseguir que el enfermo se sienta bien no estarían contenidos en esa lista. Entonces resultaría que después de mucho bregar en busca de reconocimiento la aceptación nos describiría como una medicina utilitarista y espuria.
Y esta disciplina, la Homeopatía sería un método subsidiario de la Medicina toda. Una técnica más entre muchas. Muchos homeópatas no es eso lo que buscaban.
Entiendo que la Homeopatía como ya ocurre con el Psicoanálisis, por dar un ejemplo, se halla más cómoda en un entorno epistemológico de Ciencias Sociales y no de Ciencias Biológicas. Ciertamente el Psicoanálisis también resulta tachado de pseudociencia por los escépticos que actualmente hacen tanto ruido. Pero en este caso el Psicoanálisis se sitúa como un modo de autodescubrimiento, de crecimiento personal en suma.
En el caso de la Homeopatía que no es un crecimiento personal creo que no tenemos más remedio que enumerar y detallar nuestros éxitos y también nuestros errores a la hora de acumular conocimiento.

NOS CRITICAN Y CRITICAMOS PERO…

Y por otra parte hace falta una profunda autocrítica por nuestra parte para abordar este tema con garantías. Y ello implica también que mantener la supuesta pureza del método defendiendo lo que se afirmó hace dos siglos ya no vale. Ninguna ciencia es igual a sí misma a lo largo de tanto tiempo. Y esta es una de las críticas de la ciencia médica. Se suele responder que se trata de una Medicina Tradicional y que conviene mantener la técnica tal como fue creada.
Quiero recordar que el Psicoanálisis actual ya no es el de Freud y tampoco es el de Lacan en sus comienzos. Y por supuesto esto es así en todas las ciencias incluyendo las sociales. Cualquier ciencia que no cambiase nada en dos siglos sería tildada de dogmática. Y nosotros no podemos quejarnos de las acusaciones de dogmatismo si resulta que ¡SOMOS DOGMÁTICOS!

LOS HECHOS SEGÚN CADA QUIÉN

Pero el asunto más complejo y más interesante radica en qué criterios de curación utilizar para examinar nuestra terapéutica.
Aquí podríamos preguntarle a un homeópata clásico, a un médico ortodoxo sincero y a un enfermo cualquiera.

El homeópata clásico nos dirá que hay que aplicar las condiciones de la «curación verdadera», la que sostiene que se debe restablecer la salud suavemente, profundamente y progresivamente. Y que esto en un enfermo crónico puede acaecer después de un cierto tiempo al cabo del cual retornarían síntomas antiguos (lo cual sería interpretado por los detractores de la Homeopatía como efectos colaterales del tratamiento). Además, como señala la doctrina la curación consiste en la desaparición de todos los síntomas.

El médico ortodoxo nos diría que no hay más criterio de curación que el restablecimiento de un estado de armonía físico, psíquico y social, tal como dijo ya hace tiempo la Organización Mundial de la Salud. Aunque agregaría que él, el médico tiene pocas posibilidades de intervenir en lo social y que trataría de mejorar lo  físico y lo psíquico con fármacos que la mayoría de las veces, confesaría porque es sincero, resultan ser sintomáticos.

¿Y el enfermo que respondería? Esta es en mi opinión la respuesta más interesante y espero conseguir explicar por qué.
Nos dirá seguramente que él busca volver al estado anterior a su enfermedad. Le explicaremos que en una situación secuencial interviene el tiempo y que no existe tal retorno a lo anterior, que no hay dos estados iguales. Entonces terminaría admitiendo que él gozaba de cierto estado de bienestar y que ese bienestar desea recuperarlo.
Y en esta respuesta está una de las claves del éxito de la Homeopatía entre los usuarios.
En la práctica clínica homeopática constatamos a menudo en los estados crónicos que el enfermo recupera el bienestar aun cuando no todos los síntomas han desaparecido.
Ese estado que es admitido a menudo por los pacientes tratados con remedios de fondo, con el simillimum se puede describir como ataraxia, palabra griega que designa un estado del ánimo sereno, un tanto indiferente. Y debo admitir que dicho estado difícilmente sea reconocido por un evaluador que juzgase los resultados terapéuticos.
Nos acusaría de misticismo porque no se traduce en hechos clínicos. Y esto concuerda con lo que decíamos antes acerca de aquello que aporta la Homeopatía y que está más allá de los hechos en la experimentación.
Aparecen así confrontadas las vivencias y opiniones del usuario y las descalificaciones de quien evalúa desde una posición exterior. Una fuerte contradicción.

En fin, en este breve recorrido he tratado de poner sobre la mesa nada menos que nuestras contradicciones. Pero no hay que temer a las contradicciones de una práctica, de un discurso, de una ideología, de un saber y hasta de una creencia. Somos reacios a enunciar nuestras contradicciones pero eso ocurre en todas las actividades. Nosotros mismos solemos defendernos evidenciando las contradicciones de la medicina académica a la que llamamos Alopatía.
Abogo por la autocrítica desde hace más de treinta años con suerte diversa a la hora de recoger adhesiones, debo reconocerlo. Pero si no emprendemos esta tarea estamos abocados a hablar como los escépticos. Y también abogo por reservar la última palabra al usuario.

LO AGUDO Y LO CRÓNICO EN MEDICINA. SEGUNDA PARTE

LOS SISTEMAS DE MEMORIA DEL   ORGANISMO

Siendo el tiempo lo que determina lo agudo y lo crónico en el modo de enfermar, es la memoria del organismo la que permite actualizar una determinada información. Dicha información es lo que se aporta al enfermo en el tratamiento del crónico. Es decir hacer duradero el efecto de un tratamiento para ser eficaces en lo crónico y  entre otras cosas para poder hacer un tratamiento terminable. Si el tratamiento de lo crónico dura indefinidamente entonces resultará que lo estamos tratando como a un agudo.

A. Algunas premisas sobre las que iremos discurriendo.

  • La memoria no es una facultad exclusivamente psíquica. Lo es del organismo del cual el psiquismo es una especialización.
  • El tiempo, en lo que concierne al ser humano no es un transcurrir continuo  sino una sucesión de saltos más o menos rítmicos, más o menos cíclicos.
  • En el padecimiento humano la interacción tiempo-enfermedad arroja por lo menos dos formas visibles.

 

  1. El episodio, accidental y limitado, lo agudo.

 

  1. La situación que llamamos enfermedad crónica que conecta con formas permanentes de respuestas o de funcionamiento. A los fines de una medicina dinámica y por lo tanto no mecanicista, la enfermedad crónica abarca la enfermedad que se extiende en el tiempo y también las tendencias del enfermar, lo que conocemos por terreno. Asimismo se incluyen las reiteraciones de episodios agudos del mismo tipo.

 

B. El terreno como forma típica de enfermar es una realidad muy amplia e imbricada. Aproximémonos a una comprensión del mismo. El terreno no es patología; no lo es en su versión de lesión orgánica ni lo es como patología funcional. El terreno es compatible con la buena salud si entendemos por salud al silencio de los órganos, es más podríamos decir que todos los individuos tienen algún terreno potencialmente patológico y en ese sentido terreno se identifica con individualidad.

Materia, energía e información son aportes que pueden transmitirse a un organismo enfermo como formas de tratamiento.

Desde el auge de la química como ciencia moderna, la materia o sea la composición de un preparado, tomó el lugar del “espíritu” que supuestamente habitaba en el remedio. En el siglo XX la interrelación materia-energía dio paso a la idea de que era la información el verdadero portador de un mensaje. En el último tercio de ese siglo la información deja de considerarse una intermediación para llegar a ser un valor en sí mismo.

Por ejemplo el fármaco porta una información. Como sustancia material que es sale indemne después de dar la información o mensaje en el receptor celular. Si es necesario la energía le es agregada para facilitar la trasmisión de la información. Pero la energía no es el mensaje.

La Homeopatía es considerada hoy día como información pura sin sustrato material. Yo creo que no transmite ninguna forma de energía.

Un tratamiento intenta revertir un cuadro patológico. La patología en general puede entenderse como originada por un error de información. Dicho error de información puede tener base genética, tóxica, bacteriana, vírica, etc. Esta falsa información puede afectar al terreno. Otra información corrige y puede curar al terreno o acercarlo a la normalidad. Es el tratamiento eficaz.

En el organismo se generan improntas o registros que determinan posteriormente una actualización. Dicha actualización es una parte de la memoria.

Fisiológicamente hay memoria en la inmunidad cuando por ejemplo el anticuerpo reconoce al antígeno con el que había contactado años atrás y ahora desencadena una reacción mucho más intensa. Y también hay memoria en el sistema nervioso, considerada la totalidad del sistema nervioso es decir también la parte del sistema nervioso que se encuentra en cada órgano y tejido. Hay memoria pues en todo el organismo.

1. Las terapias que curan lo crónico o el terreno son aquellas que trasmiten información que puede quedar registrada, dejan improntas y dan lugar a que el organismo las memorice. Algunas de estas terapias se declaran competentes y eficaces en lo crónico y en las tendencias que llamamos terreno. Enumeremos algunas.

  1. Reflexoterapias. Acupuntura entre otras.
  2. Homeopatía.
  3. Neuralterapia. A menudo es suficiente una intervención para modificar radicalmente el cuadro crónico.
  4. Terapias de intervención psíquica (psicoanálisis, psicoterapias humanistas). Aquí no hay un mensajero, la información es de otro orden.

Por su parte otras terapias se caracterizan por su acción puntual.

  1. Farmacología. Aunque se emplea en el crónico el criterio con que se suele emplear es el del agudo, es decir repetir el tratamiento durante el tiempo que dura la enfermedad. (es ilustrativo el tratamiento de la epilepsia con fármacos antiepilépticos. El especialista espera de su tratamiento que la epilepsia quede curada después de administrar los fármacos un período más o menos largo en torno a los cinco años. En realidad lo que espera es que el organismo se adapte y se reordene a la nueva situación sin crisis epilépticas y “aprenda” una nueva situación, o sea que memorice lo que ocurre durante el efecto farmacológico y lo actualice al terminar el tratamiento).
  2. Terapias de reposición, vitaminas, minerales, alimentos, etc.
  3. Cirugía. Aquí conviene recordar que ciertos estímulos quirúrgicos pueden desencadenar procesos que no existían. Por ejemplo se ha observado que la biopsia de testículo aumenta el riesgo de cáncer testicular. La cirugía no es neutra en los fenómenos de la memoria orgánica.

No curan el terreno, no dejan impronta aprovechable terapéuticamente, actúan solamente mientras está presente el estímulo. Y si interviene la memoria en ellos no es controlable ni será en la dirección terapéutica que se busca.

Tenemos entonces  dos formas de intervención. ¿Qué tienen en común los tratamientos de la primera?

La posibilidad de una respuesta activa por parte del organismo, el cual crea su propio itinerario a partir de haber recibido el estímulo. Cuando funcionan favorablemente es porque la memoria del organismo ha funcionado.

Entre las segundas habría que incluir las terapias psíquicas consistentes en la corrección de la conducta o educativas cuando van dirigidas a superar un síntoma.

 

 

LO AGUDO Y LO CRÓNICO EN MEDICINA. PRIMERA PARTE

  LOS SISTEMAS DE MEMORIA DEL ORGANISMO

  • El problema de la cronicidad en medicina parece que ya no fuera tal. La distinción entre lo agudo y lo crónico casi no se menciona en la enseñanza universitaria de los médicos.

La cronicidad, que remite a lo que es prolongado en el tiempo en la visión longitudinal y a la reiteración de lo agudo en un corte horizontal parece que queda reducido al problema genético: el individuo lo tiene o no lo tiene. Y así si hay un tratamiento posible éste debe ser genético. Sobra decir que no fueron así las cosas a lo largo de la historia de la medicina. Pero a esto se responde que la genética es reciente y la inmuno-genética, la fármaco-genética y todos sus derivados se están desarrollando ahora mismo, ya.

  • La idea de terreno que preocupó siempre a los médicos con afán sintetizador desde los hipocráticos en adelante queda reducida a la carga de los cromosomas. La medicina de las especialidades que elude teorizar sobre el asunto, sin embargo se enfrenta diariamente a la tarea de resolverlo. Aceptar la cronicidad va en conexión con asumir conceptos que se rechazan por indemostrables. Esto al público puede sorprenderle pero las cosas son así.
  • La farmacología se mueve cómodamente en la enfermedad aguda. Agudo es lo breve, etimológicamente proviene de aguja y en un gráfico indica que sube y baja en poco tiempo. Cuando la enfermedad se prolonga se emplean los mismos medicamentos del estado agudo pero durante mucho tiempo. Y se espera que lo crónico se cure espontáneamente.
  • Pero cronicidad no significa lo agudo haciéndose permanente, ello sería una ingenuidad. Aunque así es como se tratan muchas infecciones largas o a repetición: con antibióticos durante largas temporadas, por dar un ejemplo.
  • Ningún problema práctico como la enfermedad crónica se relaciona tanto con la idea de principio unificador idea directriz en el funcionamiento biológico.

Estas expresiones nos suenan a metafísica; no son hechos al gusto de la ciencia. Sólo que hace falta querer verlos.

Desde una Medicina que solamente valorizara los hechos la cronicidad sigue siendo inexplicable y sin embargo la tenemos delante de nuestros ojos todos los días. Esto provoca malestar en los enfermos y éstos se quejan por la misma perplejidad que les provoca.