JERARQUIZACIÓN DE LA MATERIA MÉDICA HOMEOPÁTICA

¿HAY UNA JERARQUÍA EN    LA MATERIA MÉDICA HOMEOPÁTICA?

La jerarquización de la materia médica consiste en determinar para cada medicamento que las semejanzas o sea los síntomas tienen un valor diferente, propio de ese remedio. Y no necesariamente asumir una jerarquía a priori para todos los medicamentos por igual.

Lo psíquico es lo más elevado del hombre biológico pero no es lo más utilizable necesariamente en todos y en cada uno de  los medicamentos homeopáticos. 

  • Cuando leemos la Materia Médica Homeopática, vemos ciertos remedios llamados policrestos en los que su descripción es extraordinariamente minuciosa y rica. Estos síntomas que describen verdaderos tipos humanos son tales que un solo remedio abarca a varios tipos de personas.
  • La homeopatía busca individualizar el tratamiento; el ideal es a cada persona un tratamiento es decir máxima individualización. Por otra parte la cantidad de síntomas que vemos en esos medicamentos es abrumadora. Esto supone un problema operativo a la hora de elegir el remedio adecuado. ¿Cómo se puede superar esta dificultad? Una respuesta está en el paciente otra está en el medicamento.

En el paciente

  • En efecto cuando tengo mi lista de síntomas  recogidos del paciente debo ordenarlos jerárquicamente es decir darles un orden según su valor. Entonces puedo valorar más a los llamados síntomas característicos, peculiares, nítidos, intensos que es lo aconsejable tal como lo describieron los clásicos comenzando por el mismo Hahnemann. Pero ellos también enseñaron a valorar más los síntomas psíquicos del paciente en todos los pacientes más allá de que el padecimiento o enfermedad a tratar fuera predominantemente física o psíquica. Esto convertía a la homeopatía en la primera forma de intervención terapéutica que entendía la naturaleza humana más allá de su condición animal y rescataba la dignidad del hombre para la visión médica.
  • En la práctica nos encontramos con los modos psíquicos de ser de nuestros pacientes, como es natural. A estos rasgos la materia médica los considera también como síntomas aunque no sean necesariamente formas de padecer (por ejemplo: «no tolera la contradicción», «crítico», «huraño», «apresurado». Nos encontramos con el siguiente problema: ¿debo atender principalmente a estos rasgos de individualidad aunque no formen parte de la enfermedad y ni siquiera constituyan síntomas patológicos para seleccionar el remedio adecuado? ¿debo atender a la individualidad preferentemente aunque no sea la individualidad aquello que me propongo curar?. Los clásicos responderán que sí.

Dirán que la individualidad no es lo que hay que curar necesariamente sino aquello que nos lleva de la mano a la curación porque nos muestra el remedio adecuado al enfermo.

Pero puede ocurrir que el médico llegue a valorar la individualidad más allá de la enfermedad. Y excediéndose en esa dirección termine encontrando síntomas psíquicos donde no los hay, nítidamente sobrevalorando aquello que tiene valor secundario por lo nimio y poco característico.

Sabemos que muchos autores respetuosos de los clásicos responderían que lo psíquico es de primer nivel siempre. Y lo es en un sentido filosófico pero no en la visión clínica de muchos casos particulares.

  • Este error es causa de fracaso en el tratamiento homeopático en no pocos casos en que el síntoma psíquico es más una interpretación del médico homeópata que una realidad apreciable. Y muchos autores modernos han llevado la interpretación a los extremos emergiendo síntomas de la psicología, del psicoanálisis freudiano o junguiano, etc, campos que no son del mundo de la homeopatía.

Hasta aquí lo concerniente a la jerarquización de los síntomas en el paciente, ahora veamos si interesa jerarquizar los síntomas del remedio o sea en la Materia Médica.

En el remedio

  • Volvamos a la lectura de la Materia Médica. Dijimos que en la descripción de los grandes remedios la profusión de datos es apabullante. Hace años que propuse reducir drásticamente el número de síntomas de muchos de los remedios en vista de que algunos de dichos síntomas no se verifican en la práctica clínica.

Claro está que no soy el único autor ni el primero que lo propone. Pero aún efectuando semejante quita que es tema para un estudio aparte, nos encontramos con el problema de la jerarquización.

  • En los autores contemporáneos de inspiración clásica los síntomas se clasifican en «mentales, generales y particulares».  El grupo de «generales» es un conjunto que incluye semejanzas diversas como «etiológicas, constitucionales, tendencias mórbidas» y el de los «particulares» a las «locales y anátomo-patológicas».

De modo que de tres hacemos siete.

Ahora veamos una propuesta de jerarquización para explicar mejor lo que quiero mostrar.

SULPHUR

Jerarquía de las semejanzas

  • Generales.
  • Tendencias mórbidas.
  • Locales.
  • Anatomopatológicas.
  • Etiológicas.
  • Psíquicas.
  • Constitucionales.

Se muestra el encabezamiento de sulphur en mi libro «Materia médica jerarquizada». En la parte inferior aparecen estas siete semejanzas pero agrupadas según conviene a sulphur y no al orden convencional expresado en la doctrina tradicional (en el desarrollo del capítulo Sulphur se desarrollan los síntomas fundamentales del remedio).

Sulphur es seguramente el remedio más conocido de la materia médica homeopática, probablemente el que más síntomas presenta en su descripción, uno de los que más se prescribe sino el que más.
Los síntomas generales y las tendencias mórbidas aparecen en los primeros lugares, los psíquicos en el sexto. Ello se debe a las evidencias clínicas.
Una de ellas es que el motivo de consulta en los enfermos que son prescritos con sulphur suele estar en la esfera de las tendencias mórbidas. Y la caracterización más precisa de un «paciente-sulphur» se halla en la esfera de los síntomas  generales.
Por otra parte los síntomas psíquicos de sulphur si bien son más o menos precisos no se suelen hallar entre  lo que hay que curar del enfermo. 
Claro que podemos ejemplificar con otros remedios en los cuales lo psíquico debe jerarquizarse como de primer nivel, son los casos de pulsatilla, natrum muriaticum, sepia, platina. La fuerza del perfil psíquico en estos medicamentos es innegable por su claridad y porque se verifica en la clínica.

Utilidad de una materia médica jerarquizada

Disponer de una materia médica compendiada, con los síntomas fundamentales y jerarquizada, en la que los medicamentos se describen agrupando jerárquicamente las semejanzas, tiene una gran utilidad clínica. Evita la dispersión de la atención del médico favoreciendo que ésta se dirija hacia los remedios verdaderamente útiles en cada paciente determinado.