PROLOGO AL ORGANON DE HAHNEMANN

ORGANON – PRÓLOGO A LA PRESENTE EDICIÓN por RICARDO ANCAROLA

Distanciarse emocionalmente de la figura de Samuel Hahnemann es imprescindible para prologar esta edición en castellano de el “Organon del arte de curar”, su obra más definida y notoria. Sin embargo ese distanciamiento
es difícil si, como es el caso, quien escribe estas líneas practica diariamente la Homeopatía.
Desde el ejercicio constante de la consulta cotidiana, con sus sorpresas y rutinas, con sus pequeñas grandezas, con
lo desconocido de todos los días, el nombre de Hahnemann acude a nuestra conciencia a cada momento
casi sin advertirlo. Es nuestro impulso secreto y un poco pueril de trasladarle dudas e inquietudes.

A lo largo de casi dos siglos la Homeopatía ha vivido épocas de reconocimiento y otras de opresión y de ostracismo, con ciclos que son los que impone la intolerancia y también la necesidad humana de respuestas, las búsquedas que se dan tan
apremiantemente en la medicina.
La Homeopatía nació como un grito que pretendía poner límites a unas prácticas terapéuticas que eran ineficaces y
muy agresivas, de la medicina oficial de su época. Desde entonces hasta ahora, esa medicina, la aceptada por las instituciones, a veces sacralizada, ha seguido carriles conocidos: El racionalismo y el positivismo la
apadrinaron y la experimentación fue el método que permitió establecer hechos comprobados. Con el auxilio
de la tecnología se permitió más que nunca ahondar en la especialización. Las consecuencias de todo esto son muy
conocidas: el diagnóstico se hizo preciso, el tratamiento tuvo que resistir el tamiz de la estadística, la
fisiopatología se fue aclarando de modo no imaginado hasta entonces.

La Homeopatía avanzó poco, sus seguidores siempre pensaron que no debía cambiar. Ella estaba presente al hacer un enfoque personal, individualizado del enfermo; se resistía a hablar de enfermedades, a hacer estadísticas, a comparar resultados, a reconocer las bondades de otros métodos.
Con el tiempo las diferencias entre uno y otro enfoque se hicieron más y más profundas. El discurso del alópata
(como llama el homeópata al médico que no practica la Homeopatía) acabó siendo insoportable para el homeópata.
Y los análisis de este último son meras vaguedades, bagatelas para el médico alópata.

A pesar de este divorcio por mutuo acuerdo y de la desigualdad que supone que uno de los litigantes recibe
el apoyo oficial (económico, reconocimiento a los méritos, poder) la Homeopatía curiosamente pervive.

El único reconocimiento posible para el médico homeópata es el de sus enfermos, el único poder es el que permite poner en funcionamiento unos mecanismos que pueden llevar a la curación allí donde los fármacos no son suficientes.

En realidad la Homeopatía no emerge como tampoco desaparece, puede decirse que persiste, por cuanto es requerida a diario cuando se busca un enfoque integral del padecimiento y la enfermedad. La Homeopatía ha evolucionado poco porque tal como fue concebida y desarrollada posteriormente, se acaba en sí misma.

El imperio de la doctrina no ha dejado resquicios, es sólida, pero al mismo tiempo ha privado de salidas posibles a la necesidad de avanzar y profundizar.

¿Estamos restando valores al “Organon del arte de curar”?

Exactamente lo contrario. El Organon es un libro fundamental, de base para cualquiera que quiera abordar el conocimiento y la práctica de la Homeopatía. Verdadera fuente donde las haya, lleva consigo toda la información y el pensamiento hahnemanniano sistematizado. Es muy claro y conciso. Aborda aspectos técnicos, perfiles teóricos y enuncia el camino y la búsqueda del ideal en medicina.

Su lenguaje solemne, un poco profético y agresivo anticipa la confrontación. Parece inevitable pensar que siempre acompañará a la memoria de Hahnemann la controversia, la duda, la polémica pero también el respeto y la veneración.
El creador de la Homeopatía llevó adelante una verdadera reforma y pensó sinceramente que iniciaba una
revolución en la medicina.
Nacido en Meissen, Alemania en 1.755 y muerto en París en 1.843 fue médico, químico y toxicólogo. A finales de la
cuarta década de su vida, impulsado por una ruptura vital concibió inicialmente un enfoque terapéutico al que
consideró el único verdadero ante todos los posibles: el tratamiento por los semejantes, la Homeopatía. Al
desarrollo de esta idea y de este ideal consagró su vida que fue larga y fértil en realizaciones.
Si hubiera que elegir una de sus características sin duda me inclino por la que define su afán investigador: por
primera vez un médico plantea la necesidad de experimentar los medicamentos en los seres humanos sanos. Ya no alcanza la observación clínica ni el empirismo terapéutico, no son suficientes los éxitos más o menos asombrosos. Se hace necesario experimentar con una planificación. Pero la experimentación debe hacerse en
humanos. Es el hombre el único objeto posible de experimentación si es que luego el remedio será usado en
el hombre. El psiquismo del hombre altera profundamente toda predicción sobre la máquina que es
su organismo.

Por lo tanto si aceptamos que hay que experimentar debemos hacerlo tomando al ser humano como centro.
Pero además si las sustancias que se administran en la experimentación son sutiles, infinitesimales, “energéticas” y sólo provocan respuestas que son reacciones, un requisito es fundamental: el sujeto de la experimentación debe no padecer enfermedad.
En el enfermo se mezclarían los síntomas de la afección con las modificaciones provocadas en la prueba experimental.

Sin embargo la verdadera heterodoxia del aporte de Hahnemann apunta al problema de la curación en medicina y sus implicaciones con el vitalismo y el mecanicismo. El iniciador de la Homeopatía parte del concepto de que hay causalidades en el proceso del enfermar que permanecen ocultas a los sentidos del observador; las causas de la enfermedad –especialmente en las afecciones crónicas, pero también en las agudas- poco tienen en común con los síntomas del enfermo. Por lo tanto la verdadera curación no puede, ni debe, ser sintomática. El disturbio primero se hallaría en la fuerza vital (inmaterial, intangible) y ninguna curación sería definitiva, eficaz, si no se encamina al tratamiento en esa
dirección.

Esto encierra un pensamiento vitalista indudablemente subrayado una vez más en su enfoque terapéutico: si la
enfermedad se halla en lo “sutil” de la persona el tratamiento debe ser también sutil, las diluciones homeopáticas.
Desde luego la Homeopatía no es el primer enfoque heterodoxo en la historia del curar como tampoco fue la
primera disciplina vitalista. Pero posiblemente haya sido –y sea- la que mayor sistemática ha alcanzado dentro de
las heterodoxias.
Pero para que una posición heterodoxa sea realmente valiosa debe no ser mera disidencia. En este sentido la mayor grandeza de la Homeopatía es la que justamente constituye el talón de Aquiles de la medicina ortodoxa: la síntesis.

En la terapéutica del similar el tratamiento individualizado se instrumenta a través de una comprensión sintética del hombre enfermo. Se rompen así las separaciones tajantes entre lo funcional y lo orgánico, entre lo psíquico y lo somático, entre lo reversible y lo irreversible. El enfermo es una totalidad en donde todos los factores intervienen. Si sus componentes se aíslan la totalidad se disuelve y nos hallamos entonces antes otra realidad.
El saber del médico homeópata no es omnipotencia ni frivolidad como sí lo es a menudo el saber médico oficial.
El médico homeópata no estudia al paciente para su propia satisfacción ni para clasificarlo. Lo que él sabe es
un vehículo para llegar a la terapéutica, la cual más o menos eficaz, se erige así en la verdadera razón de ser del
médico.
Este diferente uso instrumental del saber está confirmado por la actitud del terapeuta. El médico homeópata prescribe su tratamiento y espera. Debe operarse una reacción terapéutica pero puede no producirse.

Es el organismo el que se cura o se alivia con un desencadenante: el medicamento.La terapia homeopática no avasalla, solamente actúa con la complicidad del organismo que la recibe, nunca a pesar de él.
Por eso para el homeópata ningún tratamiento es igual a otro, ninguna respuesta se puede predecir exactamente; su saber siempre puede ser discutido, su actuación tiene menos protagonismo. La paciencia, el respeto al curso de los acontecimientos y también el asombro son características del proceder de este médico.
La Homeopatía es sobre todo terapéutica y esto coincide con sus orígenes en una época en que se buscaba eficacia
a ultranza más allá de otras consideraciones y debido a que los procedimientos entonces conocidos adolecían
justamente de esa carencia.

Quizá por ello se pueda achacar a la fisiopatología que sostiene Hahnemann un punto reduccionista.

Claro que todo enfoque sintético lo es; pero también enriquecedor por cuanto la síntesis respeta la realidad tal como se presenta. Al contrario, el enfoque analítico con ser descriptivo de detalles suele ser una pérdida de elementos que no aparecen en el análisis.
El análisis, en medicina, es parcial por definición, ya que consiste en el enunciado y profundización de los términos
por separado. En esta separación se pierde siempre la identidad del objeto de estudio.

Sorprende entonces que a pesar de estos valores indudables, las ideas hahnemannianas no hayan sido incorporadas ni asumidas por el pensamiento moderno con credenciales y honores. Esta no integración es la causa directa de que los sostenedores de tales ideas sean “hahnemannianos” en sentido militante.
En efecto cuando un sistema teórico no es absorbido por el sistema imperante y como tal digerido, sus adeptos
tratan de darle consistencia con actitudes a menudo sectarias.
Por ejemplo los aportes de Pasteur, de Virchow, de Selye son aceptados por todos en una cierta medida, si bien se
suele reconocer que no todas sus afirmaciones son válidas.

Los experimentos de Pavlov y la teoría freudiana han influido destacadamente en la comprensión de muchos
fenómenos aceptados por casi todos los médicos sin ser estos pavlovianos o freudianos.
En cambio los aportes de Hahnemann son defendidos por “hahnemannianos” en sentido militante. Esto parece
consecuencia de aquella no integración pero también es su causa.
La Homeopatía con ser eficaz, inocua, bastante segura y preferible a otros procedimientos, sin embargo no ha
cambiado la historia de la medicina. Aportes de Pasteur, Selye, Virchow y también de Pavlov y Freud han dejado
huellas persistentes en el pensamiento y la conducta de los médicos a pesar de las coincidencias y los desacuerdos.

Probablemente el abandono de una postura militante lograría mejor la aceptación de una teoría y una práctica a
todas luces necesarias para la medicina actual.
Es justamente en estos tiempos en que la Homeopatía tiene la oportunidad de abandonar su apariencia
estrafalaria y convertirse a los ojos de los que deciden en una alternativa médica válida y seria junto con otras
prácticas que ya tienen un lugar destacado. Y más aún ante la comprobación de que las estadísticas y las
generalizaciones de una medicina organicista ya no satisfacen a todos.

En este sentido un buen homenaje a Hahnemann sería adoptar una actitud más abierta y dialogante y no continuar con las beligerancias estériles. Esta actitud de apertura no consiste en perder la esencia de la medicina homeopática, al contrario, debería constituir un enriquecimiento de ella por cuanto podría estar en la mesa de conversaciones y no en las
catacumbas como ha venido ocurriendo.
La presente edición facsimilar del “Organon del arte de curar” reproduce la cuarta edición en castellano a su vez
arreglada a la sexta edición francesa. Incluye un apéndice del Dr. Sanhelly sobre la vida y retrato de Hahnemann y
una introducción de este sobre los métodos alopático y homeopático de curación, así como un prólogo fechado
en marzo de 1.833 escrito probablemente para la quinta edición.

Ricardo Ancarola. Madrid, junio de 1.987.

Publicaciones del Dr. Ricardo Ancarola

Tratamiento Homeopático del Enfermo Crónico

TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO DEL ENFERMO CRÓNICO

ANCAROLA, RICARDO

EDITORIAL: Miraguano Ediciones

COLECCIÓN Medicinas Blandas

ENCUADERNACIÓNTapa blanda o Bolsillo

Nº PÁGINAS  302

ISBN 978-84-85639-67-0

EAN 9788485639670

DIMENSIONES 190 x 130 mm.

FECHA PUBLICACIÓN 01-12-1986

 

 

TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO DEL ENFERMO CRÓNICO/ Versión en alemán

Ed. Sonntag Verlag. 1993

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Medicina Homeopática: Crítica y Experiencias Clínicas

MEDICINA HOMEOPÁTICA: CRÍTICA Y EXPERIENCIAS CLÍNICASANCAROLA, RICARDO

EDITORIAL Miraguano Ediciones

COLECCIÓN Medicinas Blandas

ENCUADERNACIÓN Tapa blanda o Bolsillo

Nº PÁGINAS 192

ISBN 978-84-85639-42-7

EAN 9788485639427

DIMENSIONES 190 x 130 mm.

FECHA PUBLICACIÓN 01-12-1984

 

 

 

Materia Médica Homeopática Jerarquizada

MATERIA MÉDICA HOMEOPÁTICA JERARQUIZADA

ANCAROLA, RICARDO

EDITORIAL: Miraguano Ediciones

COLECCIÓN: Medicinas Blandas

ENCUADERNACIÓN: Tapa blanda o Bolsillo

Nº PÁGINAS: 208

ISBN: 978-84-7813-069-6

EAN: 9788478130696

DIMENSIONES: 240 x 170 mm.

FECHA PUBLICACIÓN: 01-12-1990

 

La Enfermedad Psíquica. Clínica y Terapéutica Homeopática

LA ENFERMEDAD PSÍQUICA. CLÍNICA Y TERAPÉUTICA HOMEOPÁTICA

ANCAROLA, RICARDO
EDITORIAL: Miraguano Ediciones
COLECCIÓN
Medicinas Blandas
ENCUADERNACIÓN
Tapa blanda o Bolsillo
Nº PÁGINAS: 256
ISBN: 978-84-7813-096-2
EAN: 9788478130962
DIMENSIONES
240 x 170 mm.
FECHA PUBLICACIÓN
01-12-1992

 

Fundamentos de Teoría Homeopática

FUNDAMENTOS DE TEORÍA HOMEOPÁTICA

ANCAROLA, RICARDO

EDITORIAL: Miraguano Ediciones

COLECCIÓN: Medicinas Blandas

ENCUADERNACIÓN: Tapa blanda o Bolsillo

ISBN: 978-84-7813-136-5

EAN: 9788478131365

DIMENSIONES: 190 x 130 mm.

FECHA PUBLICACIÓN: 01-12-1995

 

 

 

 

BIOTERAPIA CON SUEROS ANTIÓRGANOS EN DILUCIÓN HOMEOPÁTICA

ANCAROLA, RICARDO

 

 

 

EL MÉTODO NATURAL EN MEDICINA

  Y SU PROYECCIÓN EN LA HOMEOPATÍA

André Schlemmer, autor de un buen tratado sobre el tema («El método natural en medicina» disponible en castellano, editorial Alhambra, España, 1985), había escrito que la Medicina Natural consiste en aplicar el método natural y no tratar con tisanas, con baños o cataplasmas. El método natural para un hipocrático como él consiste en respetar a la Naturaleza. «El método natural es finalista, busca comprender, interpretar, seguir y ayudar a la obra de la naturaleza hasta cuando su exuberancia obliga a corregirla». No se trata necesariamente de comprar productos en una tienda de Dietética.
En Homeopatía asimismo el método no consiste en prescribir remedios homeopáticos, se trata de aplicar un método, el homeopático.
Lo contrario sería equivalente a suponer que ser cardiólogo es disponer de un electrocardiógrafo en la consulta.
Solemos oír: «Staphysagria 5CH va muy bien para los orzuelos». Esto es un ejemplo de lo que no es el método homeopático, es en realidad radicalmente alopático. Tanto lo es determinar un remedio y más aún adelantar la potencia para un trastorno o para un síntoma.
La actividad de la Homeopatía en la sociedad se puede medir por la venta de productos homeopáticos, por el número de prescriptores, por la cantidad de usuarios habituales y por la gente que haya oído hablar del tema.
Pero el método homeopático aun teniendo en cuenta que hay diferentes escuelas y tendencias, se define por la aplicación de la similitud y por la individualización al aplicarla. Y tiene mucho en común con el método natural del que hablábamos.
De manera que es posible que un supuesto usuario haya acudido a una consulta buscando los beneficios de la Homeopatía y haya estado en tratamiento durante meses sin haber entrado en contacto con ella. Y lo que es peor, haya sacado sus conclusiones de esa experiencia y las haya extendido a la Homeopatía. Cuán lamentable es esto, pero convivimos con ello.

LA OBRA DEL DOCTOR ERNESTO PUIGGRÓS, HOMEÓPATA ILUSTRE

El Dr. Ernesto Puiggrós, nacido el 26 de octubre de 1908 en Buenos Aires, se graduó de médico en la Universidad de Buenos Aires en 1934, especializándose en Clí­nica Médica (Medicina Interna) en el Hospital Rawson.
Se volcó al estudio de la homeopatí­a después de conocer la curación, de un paciente que él habí­a tratado en el Hospital.
Integrándose en la Asociación Médica Homeopática Argentina fue profesor de Clínica Médica desde 1950 y vicepresidente en 1977.

Su curiosidad lo impulsó a investigar desarrollando una derivación de la medicina homeopática, la Medicina Energético Biológica Clínica (M.E.B.C) cruzando la homeopatí­a con los logros cientí­ficos de la medicina científica actualizada. Esta tarea grandiosa la comenzó cuando tenía 65 años y la desarrolló hasta su desaparición.
Decía Puiggrós «si para sostener la medicina hahnemanniana tuviéramos que negar hechos del progreso cientí­fico médico, lo mejor serí­a negar esa medicina y aceptar los hechos» y resumía su enfoque con su decálogo, estudiando causas de  la enfermedades, el mecanismo de las lesiones orgánicas y los sí­ntomas (etiologí­a , patogenia y sintomatologí­a).
Fallecido en junio de 2009, el Dr. Puiggrós trabajó hasta poco antes de morir y dejó como legado la Fundación Puiggrós que sigue funcionando con sus discípulos y creciendo en su honor y memoria.
Estos tres libros fueron publicados en Madrid entre 1988 y 1990 en Miraguano Ediciones.
Por aquellos años lo invité a Madrid para impartir cursos y talleres de formación en el Ateneo de Homeopatía y Terapéuticas Biológicas y en congresos diversos.
Es una parte de su obra que tuve el honor de prologar entonces y me permito recordar a modo de homenaje. Su espíritu abierto y su actitud iconoclasta han sido para mí un modelo a seguir.