INFORME PARA UN MÉDICO QUE BUSCA UNA MEDICINA MEJOR (Madrid, 1990)

Este informe se dirige a todo aquel que con una formación médica tradicional emprende una búsqueda con amplitud de miras y sin ideas preconcebidas que hagan más difícil la comprensión de las cosas.
La ausencia de información y de una legislación lo suficientemente clara y explícita para el público, favorece la confusión y con ello el intrusismo.

Las terapias complementarias parecen ser una opción contraria a la medicina oficial. Pero miremos hacia el pasado, en el que al margen de intereses comerciales se buscaba el restablecimiento del que padece. Y miremos hacia un futuro predecible, cuando la gente, cansada de ser agredida por procedimientos terapéuticos que no respetan la integridad y la naturaleza humana, tienda a buscar aquello que restablezca sin dañar. Veremos que las llamadas «alternativas» son opciones necesarias. La situación ideal a conseguir es que estos profesionales a quienes me dirijo sean razonables y que valoren el progreso científico.
Es importante aceptar que para cada actuación relacionada con la salud, como para cualquier otro campo de acción, hay profesionales con unos conocimientos y una formación: el médico, diplomado universitario, puede llevar a cabo un diagnóstico y una prescripción médica con garantías. El médico naturista es aquel que emplea el método natural, es decir, aquel que se ocupa del tratamiento de las enfermedades respetando la expresión de la naturaleza. No es igual naturista que naturópata, el naturópata es un profesional con una preparación específica no necesariamente universitaria, que está habilitado para actuar como consejero dietético o de otro orden, no como médico.
Los enfermeros y los fisioterapeutas, así como otros profesionales deberían realizar los tratamientos que han sido previamente prescritos por un médico.
 

TERAPIAS Y CONCEPTOS

NATURISMO: Es un modo de vida, una manera de prevenir las enfermedades. (Vegetarianismo, vida en consonancia con la naturaleza, etcétera.)

MEDICINA NATURISTA: Es la medicina que respeta la naturaleza del hombre, es decir que favorece el conjunto de mecanismos por los cuales el propio organismo busca restablecer el equilibrio es decir la salud. Creo que ser ejercida por persona formadas en medicina, como cualquier  otra forma de Medicina.

FITOTERAPIA: La terapia con plantas medicinales. Siempre es «natural» no siempre es naturista.ACUPUNTURA: Es un sistema complejo, funcional, útil en lo sintomático pero también a menudo consigue ser radical. Respeta la naturaleza.

HOMEOPATÍA: Es la medicina de los semejantes, respeta el método natural.

DIETÉTICA: Fundamental en medicina naturista, es la ciencia de la alimentación como tratamiento.

HELIOTERAPIA: Tratamiento con el sol.

GEOTERAPIA: Tratamiento con arcilla.

HIDROTERAPIA: Tratamiento por el agua.

CINESITERAPIA: Terapia por el movimiento y reposo. Ejercicios, masaje.Los métodos naturales de acción proceden de las condiciones naturales de vida, reconstituyen e imitan la naturaleza, respetando, favoreciendo y potenciando.

Los grandes agentes de la terapéutica naturista son:·                  

Asclepio, dios griego de la Medicina

El ayuno / alimento.·                  El agua.·                  La luz.·                  El calor y el frío.·                  Movimiento / reposo.·                La fitoterapia.

LA HOMEOPATÍA La Homeopatía es una terapéutica basada en la prescripción de sustancias potencialmente capaces de provocar síntomas iguales o parecidos a los que presenta el individuo enfermo. En esta definición está el único elemento distintivo e identificativo de la medicina homeopática: la similitud.
Es una terapéutica, no una medicina propiamente dicha, puesto que lo esencial de su tarea va dirigido al diagnóstico del remedio, pero no teoriza sobre el acto de enfermar ni clasifica las enfermedades, permitiendo al homeópata tener sus propias posiciones filosófico – biológicas que en nada deben influir en el método homeopático.
Medicamentosa, no farmacológica, puesto que se administra a través de una forma farmacéutica medicamentosa definida pero sin propiedades farmacológicas en el sentido corriente.
El remedio se absorbe a través de cualquier membrana permeable para su vehículo, una solución hidroalcohólica y actúa sobre todo el organismo. Aunque la sustancia original de la que procede la tintura madre (el producto original) no tiene una presencia activa en el medicamento y no se puede medir en sangre, es en realidad causante de una modificación física del disolvente. Y este nuevo estado del líquido disolvente producido por la sustancia es lo que provoca el efecto y la reacción terapéutica.
No hay por lo tanto una curva dosis – respuesta ni una dosis mensurable; la respuesta es nula mientras no se administre la dilución y el remedio correctos. El remedio se administra según las necesidades en una situación clínica determinada.
Con respecto a la posología, las diluciones bajas y el cuadro agudo necesitan una frecuencia alta en la administración del remedio. Por su parte el cuadro crónico y las diluciones altas nos indican una frecuencia baja.
El mecanismo reaccional del medicamento homeopático explica la agravación inicial en un tratamiento, lo que se produce a veces, pero al contrario de lo que ocurre con los fármacos, que pueden tener efectos colaterales a dosis terapéuticas y también efectos tóxicos, el remedio homeopático no tiene toxicidad farmacológica. Lo cierto es que puede desarrollar síntomas patogenéticos cuando se administra negligentemente o por automedicación durante mucho tiempo.
El medicamento homeopático requiere la integridad del organismo para desarrollar su acción, y por tanto no reproduce efectos en órgano aislado.
Se prescribe teniendo en cuenta los síntomas y cambios en el comportamiento general, físico y psíquico en un enfermo, debidos a la enfermedad.
Reaccional – no accional: Terapia reaccional es aquella que actúa indirectamente sobre el proceso morboso, ya sea funcional u orgánico y estimula la respuesta del organismo, siendo esta respuesta la que actúa directamente sobre la enfermedad.
Como consecuencia:
·    El estímulo debe ser adecuado tanto cualitativa como cuantitativamente.
·    El estímulo debe ser seguido de ausencia de estímulo.
·    La respuesta para producirse y ser suficiente requiere ciertas condiciones del sujeto:√  Capacidad de respuesta orgánica.√  Constitución o tipo sensible (en sentido amplio) adecuados al remedio y que le permiten la reacción curativa.
Consecuencias de lo anterior:
·  El tratamiento homeopático puede actuar modificando el terreno.·  Puede haber agravación reaccional.·  La suma de estímulos tiende a anular la respuesta.
El conjunto de hechos que llamamos reacción no es siempre fácilmente observable.
Muy probablemente intervienen en la reacción el eje neuroendocrino y el sistema inmunitario en su sentido más amplio.
Se requiere un tiempo de latencia y a menudo la repetición del estímulo.
La reacción siempre compromete al organismo «in toto» aunque el estímulo provocador sea selectivo, parcial y localizado. Esto responde a las respuestas neuro endocrinas y también a las respuestas inmunitarias clásicas ante el antígeno. Al igual que el antígeno utilizado en las inmunizaciones, el remedio homeopático tiene alto poder inmunígeno y bajo poder patógeno.
La presencia de una reacción ostensible durante el tratamiento sólo indica una buena elección del remedio y una dilución excesivamente alta para comenzar ese tratamiento.
Para desencadenar la reacción, el remedio debe ser elegido en base al mayor número de similitudes, la dilución será correcta y la administración adecuada según el esquema conocido:
Proceso agudo – baja dilución – frecuencia alta (4 ó + veces al día).Proceso crónico – alta o mediana dilución – frecuencia baja (1 vez al día, 1 vez a la semana, etc).
Todo tratamiento que implique una reacción provoca un cambio en el organismo enfermo y aún en el sano, que supone una alteración más o menos profunda en el conjunto y en su capacidad de respuesta y por lo tanto en la diátesis y en el terreno.
Esto es observable en diversas terapias físicas: masaje, fisioterapia, electroterapia, etcétera.Para que esta alteración sea objetivable los estímulos deben prolongarse en el tiempo repetitivamente pero el estímulo debe finalmente detenerse.
El tratamiento homeopático individualiza al enfermo y a la enfermedad. Es decir, se trata de una terapia que va dirigida a un ser humano que padece un desequilibrio o enfermedad.
Homeopatizar significa hallar las semejanzas entre un remedio y una persona. Así, los remedios importantes llamados policrestos representan verdaderos tipos humanos. A menudo resulta interesante buscar el remedio – persona como un ejercicio de ingenio y originalidad.Pero la Homeopatía es sobre todo una terapéutica y sólo en algunos casos concretos debería usarse el remedio similimum (remedio de fondo) en una persona sana.
Esto ocurre cuando con criterio preventivo se emplea dicho remedio en epidemias o casos de alto riesgo de contagio.
La individualización pues tomará en cuenta a un ser humano enfermo. Los dos elementos, enfermo – enfermedad son fundamentales: si la individualización (homeopatización) sólo considera a la enfermedad como generalización, el resultado será el de una Homeopatía limitada, localizada y teñida de pre conceptos alopáticos.
Si la individualización sólo considera al ser humano enfermo sin advertir a la enfermedad, la Homeopatía sólo será una fábula, un juego de frivolidades en el que la modalidad llega a ser más importante que lo modalizado y en la práctica el enfermo se siente bien pero no se cura.
La especificidad del tratamiento homeopático se superpone parcialmente con la individualización. Se refiere concretamente al hecho de que la reacción homeopática se produce sólo con el remedio que guarda similitud con el ser y el estar del paciente. Es decir, el tratamiento es específico en cuanto es individualizado.
Ricardo Ancarola. Madrid, 1990.

EL DISCURSO MÉDICO HOMEOPÁTICO CON INTENCIÓN CIENTÍFICA

LA MEDICINA Y LA LEY DEL EMBUDO

  • La ciencia consiste en una  explicación objetiva y racional del universo.
  • El discurso homeopático tiene una coherencia fuerte pero una verificación débil.
  • La fuerza de su coherencia es evidente. En su doctrina todo está muy bien explicado, no hay cabos sueltos, casi no hay lugar para la duda.
  • Pero para que un discurso tenga validez científica debe ser contrastado con otros discursos.

Los homeópatas han dedicado ingentes esfuerzos en conseguir una teoría coherente, es decir que todos los componentes de su  totalidad estén fuertemente entrelazados. O sea que se expliquen con claridad todos los elementos , que todo concuerde, que no haya fisuras. Pero la respuesta a cada una de las preguntas se hace con el mismo discurso, el discurso homeopático.

  • Ejemplo: la teoría homeopática afirma que las agravaciones que aparecen después de la toma del remedio homeopático se explican en determinadas situaciones por la ley de Hering. Esta ley solamente es reconocida por la doctrina homeopática.

Sin embargo para conseguir explicaciones científicas, es decir objetivas y racionales el mundo homeopático debe obtener una contrastación que provenga de otros discursos, es decir de otras disciplinas.

Esta carencia parcial o total no es privativa de la homeopatía claro está. Ocurre también en otras teorías que pretenden dar cuenta de la realidad. Uno de los más llamativos es el caso del psicoanálisis.

  • Ejemplo: Si durante la cura psicoanalítica el paciente mejora esto se atribuye a la cura misma y si en cambio empeora de sus síntomas esto es debido a la dinámica misma del proceso de curación. El discurso psicoanalítico explica una cosa y la contraria. Ninguna otra disciplina comparte esta contradicción. Esto lo señaló Karl Popper varias veces. Esto sin embargo no quita un ápice a su vigencia y valor clínico.

Ahora bien, me pregunto si estas carencias -las que provienen de no contrastar las afirmaciones con discursos, teorías, leyes, de  otras disciplinas- acaso se encuentran  también en el paradigma científico imperante en la actualidad. Dicho de otra forma, si la enseñanza académica universitaria no adolece de los mismos problemas.

  • Ejemplo: la farmacología sostiene que toda respuesta terapéutica que no se pueda atribuir a la acción droga-receptor no existe y consecuentemente se atribuye al efecto placebo. No se admiten otras posibilidades. O sea lo que es observado no existe porque no concuerda con lo que se espera que ocurra.

Otro ejemplo: se dice que solamente tienen validez los hechos observables. Las intuiciones, el ojo clínico, las interpretaciones se rechazan por pseudo científicas. Así, los beneficios del ajo -allim sativum- como protector cardiovascular son señalados por los naturistas desde hace por lo menos un siglo. La experimentación científica los acaba de descubrir y se pretende ingenuamente que es desde ahora que el ajo es útil con seguridad. Dicha seguridad es falsa: hace 50 años el aceite de pescado se desaconsejaba por aumentar el riesgo cardiovascular como todos los aceites. Ahora se recomienda «con total seguridad».

  • Cuando una disciplina utiliza su propio discurso y sólo su propio discurso, es decir su sistema coherente de explicaciones para dar cuenta de los fenómenos que aborda entonces nos hallamos ante una situación-trampa.

Por cierto esta situación-trampa es la que detectamos en las llamadas teorías conspirativas que abundan actualmente en las redes sociales.
Este adjetivo provocador que se usa tanto  tiene su referencia en la paranoia. Se refiere a las argumentaciones del delirio paranoico en el que todos los indicios coinciden para reafirmar al paranoico en sus ideas delirantes.

Me he referido a tres campos: homeopatía, psicoanálisis y medicina oficial. Las dos primeras son rechazadas actualmente por los ámbitos universitarios y van camino de la marginalidad. La tercera detenta el poder. Esto último es decisivo: el discurso dominante no necesita ni coherencia ni verificaciones externas. Pero esto se exige a todas las formas de pensar las cosas de otra manera y que quedan fuera del pensamiento oficial que él mismo, el discurso dominante excluyó.

  • Por el momento a la homeopatía le queda un camino que es el que recorrió hasta ahora  -abordar la terapéutica de sus casos, de los enfermos que la buscan y que la valoran- y en el caso de hacer acopio de conocimiento implementar una investigación cualitativa. Y subsistir conviviendo con la medicina oficial en situación de desventaja.
  • Y para encontrar una justificación teórica buscar la verificación de su teoría y de su praxis enlazando con otros discursos, como son los de las ciencias humanas, la física no newtoniana, la psicología no conductista.

LA HOMEOPATÍA COMO MEDICINA PSICOSOMÁTICA

  • «La Medicina Psicosomática es un campo médico interdisciplinario que estudia los fenómenos psicosomáticos y las relaciones entre los factores sociales, psicológicos, y de comportamiento en los procesos del cuerpo y la calidad de vida de los humanos y animales». Tras esta definición de diccionario conviene recordar que la medicina psicosomática considera como un todo indivisible los aspectos psíquicos y somáticos y estudia las mutuas relaciones entre los procesos orgánicos y los emocionales.

En 1949 se publicó en Madrid el  libro Patología Psicosomática  del médico y pensador gallego Juan Rof Carballo que le dio forma en nuestro idioma a lo que después de la segunda guerra mundial se presentó como una evidencia: la constatación de enfermedades somáticas -aquí excluyo el mundo de la psiquiatría- en las que la causa es claramente psíquica. Se trata de una obra de gran solidez y alcance.

 

  • Rof conoció a Freud y colaboró estrechamente con Gregorio Marañón. Fue un ensayista polifacético, inquieto y generoso.
  • La psicoterapia y la psicofarmacología. El razonamiento que lo sustenta parece ser: si la causa es psíquica tratemos entonces el problema como una enfermedad mental. Pero la enfermedad psicosomática no es enfermedad mental por cierto. Es una enfermedad o trastorno funcional u orgánico que se expresa en el cuerpo. No más ni menos que eso. Por tanto es somática con clara vinculación con el mundo emocional del enfermo. Pero es somática.

Pocos antes de su muerte, en julio de 1994 tuve una entrevista con el Dr Rof Carballo. Confieso que me impresionó que conociera la Homeopatía, es más adhería a ella. Le pedí entonces que prologase mi libro «Fundamentos de teoría homeopática» que yo estaba ultimando y accedió gentilmente a pesar de que se sentía enfermo. No fue posible finalmente y falleció en octubre de ese año.

¿Los útiles de que dispone el médico para tratar la enfermedad psicosomática se acaban en la psicoterapia y los psicofármacos? Si fuera así el impulso sintético que dio origen a la medicina psicosomática no se extendería a su terapéutica que es psíquica y somática. Entonces ¿no disponemos de algún tratamiento realmente psicosomático?

  • Con antecedentes en el psicoanálisis pero también basándose en la experimentación con animales la corriente psicosomática ha intentado establecer una verdadera Medicina Psicosomática con bases sólidas, científicas, clínicas. Pero una medicina que se precie de tal no puede contentarse con fundamentar y debe abordar valientemente una búsqueda de la terapéutica.

¿Cuál es hoy el arsenal del médico psicosomatista?

  • En el mundo de la medicina tradicional oriental, la medicina tradicional china y ayurveda disponen de enfoques diagnósticos en los que ambas sustancias -mente y cuerpo- están compenetradas. Sobretodo en el campo de la acupuntura podemos apreciar claramente una visión unificadora.
  • Ejemplos. En la Medicina Tradicional China se percibe un cierta solapamiento de la función de los órganos con los sentimientos y de una manera indistinguible el corazón rige la sangre y también  el shen -que es el espíritu en el sentido de actitud o talante-, el corazón se lesiona con la alegría excesiva y por supuesto está afectado en las enfermedades cardíacas.
  • En el ámbito occidental ese lugar lo ocupa la Homeopatía conviene recordarlo.
  • Los ejemplos son tantos y tan variados como la Homeopatía en toda su extensión. Porque la Homeopatía es terapéutica psicosomática en sí misma. Al prescribir un tratamiento homeopático el médico homeópata acude a los síntomas psíquicos para tratar lo somático tanto como recurre a los síntomas físicos para tratar los estados emocionales en su versión patológica.
  • De esa comprensión sintética nace el carácter más importante de la Homeopatía según mi parecer. Se trata de la individualización del enfoque homeopático. Si este paciente que tengo delante de mí tiene un padecimiento que puedo calificar de «gástrico» porque siente ardor, sensación de piedra en el estómago, náuseas y asco por determinado alimento yo le prescribiré un remedio que coincida con esos síntomas y también sea coincidente con otras características del sujeto. Esas características lo definen como totalidad y son psíquicas, generales, constitucionales, etc.
  •  ¿Es posible una terapéutica coherente con una visión monista o no queda otra opción que la que proviene de la dualidad mente-cuerpo?
  • Quiero aquí incluir el amplísimo campo del Zen y particularmente la meditación llamada zazen especialmente en la escuela Soto. Fue introducido en Europa por el maestro zen japonés Taisen Deshimaru en los años 70 del siglo pasado.
  • Hay una bibliografía extensa de este hombre singular en español y toda ella disponible. Sugiero algunos textos de  Luis Roca Jusmet, profesor de filosofía español que aborda el tema en forma directa y eficaz.

http://unatramasintejer.blogspot.com.es/2011/01/el-budismo-chan-aforismos.html

http://luisroca13.blogspot.com.es/2012/07/budismo-zen-filosofia-y-psicoanalisis.html

  • El trabajo de Deshimaru con el  investigador doctor Paul Chauchard avanzó en esta dirección aun cuando Deshimaru siempre se negó a hacer del zen una terapia.

Las posibilidades terapéuticas de esta forma de meditación constituyen una opción válida para el campo de la psicosomática que fue explorada insuficientemente por la medicina y que me consta que le aporta al paciente autonomía y recursos eficaces. Estos resultados empiezan a reconocerse en estamentos oficiales. (El mindfulness, atención plena tan popular actualmente es una derivación simplificada que pretende ser más accesible al público occidental).

Para terminar una anécdota. Recientemente asistí a unas conferencias sobre intestino irritable e inflamación intestinal. La joven ponente, muy informada por cierto, abundó en datos, estadísticas, mecanismos en cascada, siglas, que caracterizan a la formación en la medicina actual. Al mostrar un gráfico se percató de que la psicoterapia y también los antidepresivos habían obtenido mejores resultados que los medicamentos del laboratorio que auspiciaba su ponencia y que se proponían durante su exposición como tratamiento decisivo para el intestino irritable. Entonces dijo inadvertidamente: «Alucino!». Todo parece indicar que ignoraba que ese trastorno es una enfermedad psicosomática. La tendencia médica actual parece que pasa por alto estas cosas tan elementales.

EL PACIENTE QUIERE HABLAR

PERO ¿DE QUÉ QUIERE HABLAR EL PACIENTE?

Médico: -Hace un mes usted estaba desesperado, o así me lo parecía, porque su síntoma le preocupaba, no lo dejaba vivir, lo martirizaba. Pues bien, desde hace unos pocos minutos al comenzar esta entrevista de hoy usted me habla insistentemente de ese accidente doméstico que tuvo ayer y que le impidió acudir al concierto por este dolor en el pie que le incomoda tanto.
Paciente: -No sabe cuánto me ha fastidiado este contratiempo tan inoportuno…
M: -Pero yo quiero que me hable de su estado con respecto al mes pasado, de lo que provocó la primera consulta, por lo cual yo lo mediqué, para lo cual yo me puse a trabajar con esfuerzo y dedicación. Lo que a mí me ocupó tanto porque lo vi a usted tan afligido.
P: -Ah! De aquello ya me había olvidado. No le puedo decir otra cosa.

(Espero que nadie concluya de este diálogo que mis pacientes curan todos en un mes. No se aclara en él si se trata de un enfermo agudo o crónico ni siquiera que padeciera un síntoma pasajero. Es simplemente una escenificación que tomo como excusa para tratar el tema del que quiero ocuparme.)
Este diálogo, con ligeros matices lo viví muchas, muchas veces en mi vida profesional. Ahora me hace sonreír cuando vuelve a producirse pero cuando era un médico joven me provocaba verdaderos conflictos. Me preguntaba cómo era posible que el paciente hubiera dejado de lado sus tribulaciones, sus desvelos, su sufrimiento en suma en tan poco tiempo como para casi haberlos olvidado. Y me inclinaba a sospechar que la gente en general era voluble e indescifrable.
Las claves para una respuesta hay que buscarlas en una explicación tan sencilla como universal: a todos nos ocurre que cuando hablamos de nosotros mismos estamos hablando en presente y lo que nos angustia de verdad es el futuro. Eso que es incierto del futuro o sea todo el futuro.
Teniendo en cuenta esto cuando veo al paciente por segunda vez le leo lo que apunté -claro está, aquello que le puedo comunicar de lo que apunté- en la primera entrevista. Con ello busco que el enfermo me aclare y se extienda o me corrija abundando en detalles que quedaron sin decir pero también para que él pueda valorar con cierta objetividad mi trabajo del primer día. Así en esa segunda consulta podemos encarar los dos ese nuevo presente de su biopatografía.

Claro que el consejo, si es que se puede aconsejar, el consejo que nos surge inmediatamente a todos los médicos para dar al paciente es «vivir el presente, que el futuro es intangible». Es evidente que se trata de un verdadero saber vivir, de la sabiduría. Basta que todos los días echemos un vistazo a las redes sociales para hallar las palabras infaltables de algún sabio que nos lo recuerda.

Pero los médicos nos encontramos con el dolor ajeno todos los días. Y el dolor está justamente  en lo tormentoso del futuro que asusta, nos asusta a todos. Y entonces ¿qué debemos interpretar del presente, del ahora mismo de nuestro paciente?

Pues bien, en el presente se produce el estar, las sensaciones que tenemos ahora mismo y que no se pueden cambiar por otras. Si mis sensaciones, comenzando por las somáticas no me llenan de zozobra entonces nada me recordará el sufrimiento de hace un mes y si lo recuerdo será un recuerdo no vívido, vacío, al que le quitaré valor y finalmente temor.

Si en cambio las sensaciones, sobre todo el estado general son de debilidad, lasitud, de no poder con las cosas, entonces el pesimismo o sea las previsiones grises sobre el futuro, es inevitable. El paciente sabe todo esto aunque no lo exprese y por eso busca anticiparse, adelantarse a sí mismo lo que le ocurrirá. De esto surge el síntoma ANTICIPACIÓN  con sus modos, miedo, ansiedad, etc. Pero esto ya merece otra entrada del blog.

EL COMPLEJISMO HOMEOPÁTICO COMO EXCESO DE INFORMACIÓN

EL COMPLEJISMO HOMEOPÁTICO COMO EXCESO DE  INFORMACIÓN

  •  Es conocido el rechazo que provocó en Hahnemann, el creador de la Homeopatía a finales del siglo XVIII constatar que algunos de sus discípulos, sin atender a sus indicaciones empleaban varios medicamentos al mismo tiempo en un tratamiento. Peor aún, utilizaban fórmulas magistrales en las que se combinaban diferentes remedios y a menudo diferentes potencias. Las fórmulas complejistas eran usuales en la medicina alopática de la época y desde hacía siglos. La palabra galénica designa la técnica farmacéutica de las fómulas magistrales. Complejistas eran las fórmulas galénicas que tenían componentes pintorescos como puede leerse en las historias de la medicina que nos llegan a nuestros días. Y complejistas eran y son las fórmulas espagiristas que como se sabe es la rama médica de la alquimia.
  • La explicación para semejante conducta de los discípulos descarriados de Hahnemann radicaba en que algunos médicos se encontraban desorientados ante ciertos casos y la mezcla terapéutica era y es un indicador de la dificultad para hallar el remedio. La práctica correcta de la Homeopatía es difícil.

Esta técnica complejista se extendió y como sabemos tiene muchos adeptos en el público y entre los prescriptores. Es muy popular en el consejo de farmacia y en la autoprescripción, tan frecuente en los países en que la Homeopatía está más difundida y todos los laboratorios de medicamentos homeopáticos disponen de sus propias fórmulas indicadas como específicos para síntomas y trastornos corrientes.

Lo que al principio se utilizó como un recurso excepcional para resolver un caso poco claro y evidenciaba la ignorancia de algunos médicos, terminó siendo lo corriente con las consecuencias que era de esperar. La individualización de los casos desaparecía. Claro, para prescribir un complejo no es necesario modalizar el síntoma ni buscar sensaciones y otros datos de la singularidad del enfermo, los síntomas psíquicos se hacen accesorios, se atiende a la semejanza de lo local o en todo caso a una semejanza parcial. Por otra parte el médico se ocupa más de la enfermedad que del enfermo, el tratamiento se hace según la patología, la Homeopatía se comporta como la alopatía.

Es evidente que este método, el complejismo es contrario a la ortodoxia homeopática y la curación que busca quien prescribe un remedio complejo se aleja del ideal de curación del que hablan los homeópatas más estrictos. Pero no quiero aquí ocuparme de la ortodoxia sino más bien interrogarme acerca de lo que ocurre en el sujeto enfermo que recibe un tratamiento de este tipo.

  • ¿EL COMPLEJISMO TIENE ALGUNA UTILIDAD PARA EL ENFERMO?

Voy a separar dos aspectos:

1. Hay respuesta terapéutica cuando se administra un complejo?
2. Esta respuesta terapéutica, si es que la hay ¿aporta beneficios en el tratamiento? ¿Mejora al enfermo de alguna manera?

Para la primera pregunta no podemos ignorar las experimentaciones clínicas. Los laboratorios de especialidades homeopáticas mencionan una buena cantidad de estudios clínicos con pruebas a doble ciego y randomizados que dan cuenta de la respuesta a estos productos complejos. Se trata de muchas pruebas experimentales que no podemos pasar por alto. Estos productos contienen una mezcla de diluciones generalmente bajas que están elaboradas para su indicación en cuadros agudos o simplemente síntomas como gripe, infecciones ORL, dolor abdominal en niños, cefaleas, diarreas, tos y un largo etcétera. Es más, podemos decir que las características de su aplicación se adaptan mejor a la investigación clínica (con placebos, doble ciego, randomización) que en la Homeopatía unicista tradicional.

Los resultados que se declaran son positivos como era de esperar y en muchos casos se trata de estudios fiables, algunos más del gusto «farmacológico» que otros estudios que se publican acerca de la Homeopatía más purista.
La segunda pregunta es problemática. Es evidente que la mejoría de los síntomas puede ser pasajera y ello no siempre es un beneficio para el paciente. Los homeópatas más tradicionales se decantarían por la respuesta negativa ya que en la visión de aquéllos la curación verdadera sólo puede confiarse al remedio similimum. Eludo una vez más acudir a la doctrina ya que ella es accesible en muchos textos y tratados.
Hay enfermos incurables que sólo pueden ser tratados paliativamente. En este caso el recurso al complejo parece tan válido como cualquier otro paliativo.
Pero aún siendo así ¿es preferible el complejo a la prescripción unitaria de sus componentes?
No es fácil responder objetivamente. Yo me decanto por la negativa. No intento refutar las pruebas clínicas de tantos productos complejos comercializados y que según se dice son tan útiles o cuando menos son muy utilizados. Me propongo analizar el valor de estas mezclas.

  • INFORMACIÓN MEZCLADA E INFORMACIÓN UNITARIA

Me refiero aquí a la información físico química (según el estado actual del conocimiento) que contiene cada preparado elaborado según la técnica homeopática.
Parto de la premisa que en ambos casos, en el preparado unitario y en el preparado complejo existe una información. No discuto ahora la primacía que tiene el remedio unitario prescrito según el método homeopático clásico en donde están identificados los síntomas nítidos y peculiares, modalizados y característicos con el remedio unitario. Esta primacía es evidente.
Me interesa tratar el tema de la información contenida en ambas formas de presentación en el caso en que el complejo contenga exactamente lo mismo que el unitario (además de los restantes componentes del citado complejo).
Ejemplo: Comparemos la información que contiene arnica montana 6CH (remedio unitario) y la información contenida en un complejo formado por arnica montana 6CH, ruta graveolens 6CH y rhus tox 6CH.
No podemos evaluar la citada información como no sea por los resultados clínicos. Y en esto tenemos problemas evidentes. Encallamos porque los complejos están respaldados por experimentación clínica y la prescripción unitaria si bien dispone de trabajos que dan cuenta de su eficacia tiene las dificultades que ya conocemos debidas a la individualización del caso.
El espectro de enfermos que reciben el complejo es más amplio porque los pacientes a los que se les administra pueden tener síntomas de tres remedios y no es necesario que cada paciente tenga síntomas de los tres, alcanza que tenga los de uno solo o de dos de ellos.
Ante estos inconvenientes parece que no podemos sacar conclusiones fácilmente.
Sin embargo conviene reflexionar con los datos que disponemos en el sentido de considerar la información contenida en uno y en otro medicamento. Así mismo intuir la respuesta del organismo que provocan uno u otro.

  • RESPUESTAS A LA INFORMACIÓN

La información es un valor que está presente en diversos tipos de terapéutica. Para empezar tomemos el ejemplo del fármaco. Los fármacos contienen información molecular, las moléculas interaccionan en los receptores, les aportan una información que desencadena la acción farmacológica. Cada fármaco interactúa en «su» receptor según afinidad y especificidad. Así, en principio la mezcla de fármacos en una toma no debería suponer un problema para los efectos buscados salvo que se tratara del caso de interacciones farmacológicas en el que se interfiriese la cinética, la afinidad por el receptor o la biodisponibilidad entre los componentes.

http://es.slideshare.net/SergioMirandaMarez/receptores-farmacolgicos 

Pero el caso de los remedios homeopáticos es radicalmente distinto.
Por lo que sabemos ahora mismo la información contenida en las diluciones homeopáticas no es molecular. El mecanismo de acción de los remedios homeopáticos está aún lejos de ser aclarado aunque hay aproximaciones. Este campo, el de la investigación no es el mío.

http://www.hevert.com/es/selected_products/homeopathy-research 

Sin embargo, como clínico puedo intuir algunas cosas. Imaginemos un preparado imposible en la práctica, que contuviera todos los componentes conocidos y dinamizados a la misma potencia. Según el criterio complejista este producto se podría aplicar a todos esos síntomas y síndromes para los que se proponen los complejos de algunos vademecums.
Parece una salida de tono y lo es. Pero conviene pensar en ello. Este producto no está comercializado claro está. Sería un desastre comercial, su inutilidad tan palmaria como una pócima curalotodo.
Cuando se trata de complejizar una prescripción cuanto más amplia su composición menores sus resultados. En términos de dinámica homeopática: la respuesta tiende a cero.
Podemos suponer que su eficacia sería nula porque la individualización del tratamiento es imposible.
Cuando una terapéutica es reaccional y la Homeopatía lo es, el estímulo debe ser puntual, no disperso, debe seguirse de falta de estímulo para que el organismo reaccione y debe individualizarse para el proceso mórbido y para el sujeto. Estas son algunas de las condiciones de una curación válida.

¿QUÉ PASA CON LA HOMEOPATÍA?

  • La Homeopatía interviene en la crisis

La lucha-cruzada entre homeópatas y médicos abolicionistas

La crisis se lleva todo por delante, claro que no es una crisis es un cambio de escenario, tan radical que se instaló para quedarse. Podría dirigir esta nota acerca de esta lucha-cruzada entre homeópatas y médicos abolicionistas hacia los fundamentos de la metodología científica.

Pero no, prefiero comenzar por el escenario en que nos movemos.
La situación general es tan compleja como desfavorable: En España los médicos jóvenes que terminan el MIR no tienen trabajo muchos de ellos, algunos se presentan al MIR de una segunda especialidad, alguno hay que lo hace por tercera vez.
En un panorama tal de desaliento tienden a embestir contra todo lo que suponen es un obstáculo para sus realizaciones. Los que vivimos de la medicina privada parece que lo somos, les quitamos el trabajo, ganamos mucho dinero, somos ricos y mucho más. Errores de percepción.
Digo todo esto porque esta escaramuza es la última entre muchas, se origina entre los jóvenes, algunos médicos y otros no, que se atribuyen la representación de la ciencia. Y no alcanzan a entender que la medicina basada en evidencias si es excluyente entonces supone una gran pérdida.
Se trata de transmitirles que la medicina no es precisamente una ciencia sino una práctica basada en ciencias y también en conocimientos de otro orden que son utilísimos para el enfermo.
Por eso la OMS (Organización Mundial de la Salud) defiende a las Medicinas Tradicionales. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/67314/1/WHO_EDM_TRM_2002.1_spa.pdf

  • El escéptico que no pudo suicidarse

Se puede visionar en You Tube un vídeo en que un joven escéptico aporta una prueba «irrefutable». Se traga cerca de cincuenta comprimidos de un medicamento homeopático que se recomienda como sedante y nos muestra que no se duerme ni le ocurre nada.
La dificultad que tenemos para explicarle al gran público que esto no prueba nada acerca de la Homeopatía es justamente lo más trabajoso de todo este entuerto. El primer error lo comete el laboratorio que anuncia un producto homeopático indicado para la ansiedad. No es un error es una falsedad. Pero esto es simplemente una derivada de la contradicción entre una forma individualizada de hacer medicina, la Homeopatía y las empresas que fabrican y comercializan los medicamentos homeopáticos estandarizados.
Pero … ¿y los homeópatas hemos cometido algún error en todo esto?
Desde hace algo más de treinta años vengo señalando que si bien la Homeopatía es un valor a defender no podemos hacerlo con los argumentos de hace dos siglos. De modo que debemos comenzar por una profunda auto crítica.
En el quehacer de un médico homeópata lo único evidente es eso, el quehacer, los resultados clínicos, la satisfacción de los usuarios. Pero no son demostrables ni la ley de Hering ni la teoría de los miasmas ni la energía vital entre otros conceptos.
Estamos en la era de la información y la Homeopatía es información sin materia y a mostrar esto debemos dirigir nuestros esfuerzos.
Sin embargo en las redes sociales, las mismas en donde se libra esta batalla encarnizada, hay muchas páginas que defienden que es desde el purismo desde donde la Homeopatía debe autoafirmarse. O sea que no quedan salidas, se es escéptico o se es dogmático.

  • Los falsos argumentos

Peor que no tener qué argumentar es usar argumentos falsos. Expondré con brevedad dos:
Los intereses de las multinacionales farmacéuticas quieren destruir a la Homeopatía. No tengo pruebas de esta afirmación pero parece coherente. Si los usuarios de la Homeopatía fueran mayoría es cierto que el gasto farmacéutico sería mucho menor. Claro que se tratara del caso de una Homeopatía no consumista. Porque muchos de estos usuarios tienen bolsas llenas de envases de remedios en gránulos y otras presentaciones. Y los han adquirido ellos, no se los ha proporcionado la Seguridad Social. Aun así el gasto global es incomparable en uno y otro caso.
Pero los intereses de las grandes farmacéuticas explican una parte de la andanada anti homeopática pero no validan la condición científica de la Homeopatía. No confundamos. La Homeopatía se defiende sola, no necesita mentar las miserias de las grandes farmacéuticas.

El segundo. A menudo se dice que el médico homeópata dedica al enfermo más tiempo que el alópata. Claro, por supuesto, el homeópata practica la medicina privada y le otorga al paciente todo el tiempo que él quiera. Y esto es así porque el método homeopático requiere minuciosidad en la consulta, es decir la dedicación es consustancial al método. Una medicina individualizada es incomparable a otra basada en protocolos.
Y aquí llegamos a uno de los núcleos del problema.

  • La medicina de protocolos

Hasta hace pocas décadas la medicina toda, era mucho más individualizada que en la actualidad. Hay seguramente muchas razones que explican por qué se ha llegado a la situación actual en que el médico debe por obligación seguir un protocolo. No dudo que será en beneficio del enfermo.
Pero protocolo y rigidez van unidos. Y cuando no se atiende a la variación individual el paciente muchas veces pierde. El médico no prescribe lo que quiere y utiliza los métodos diagnósticos que se le imponen. El sistema se felicita de las ventajas de este mecanismo. Pero  aquí volvemos al malestar de los médicos que ya adelantábamos en el comienzo de este artículo.
El médico se debate entre la rutina y la insatisfacción y este es otro condicionante que lo impulsa a arremeter contra la Homeopatía cuya práctica se presenta más libre y creativa.

  • Defender la Homeopatía

Decía más arriba que la Homeopatía se defiende sola con sus resultados y la satisfacción de los usuarios. Pero para discutir hay que argumentar y esto nos lleva a exponer razonadamente. Y entonces pregunto: ¿todas las afirmaciones de la Homeopatía como teoría son igualmente defendibles?. Por otra parte ¿todos los contenidos de la materia médica homeopática tienen el mismo valor?.

Además ¿podemos sostener como a menudo se hace, que la Homeopatía puede curar a cualquier enfermo con cualquier enfermedad?. Desde luego que la respuesta es no. No les demos más razones a los enemigos de la Homeopatía para ridiculizarnos y atacarnos.